La primera ministra italiana Meloni pasa a la ofensiva contra las fotografías generadas por IA y comparte como ejemplo una imagen creada artificialmente de ella misma en lencería. Su conclusión: la gente usará cualquier cosa “sólo para inventar falsedades”.
Lo que le pasó hoy le puede pasar a cualquiera mañana: la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pasa a la ofensiva contra sus fotografías generadas por IA y pide un comportamiento responsable. El político sigue escribiendo.
Meloni asocia la pista con una foto que la muestra en ropa interior.
“Debo admitir que quien lo creó, al menos en el caso adjunto, realmente me mejoró considerablemente”, observa. “Pero el hecho es que ahora todo se utiliza sólo para atacar e inventar falsedades”.
Pero no se trata sólo de ellos, dice Meloni. “Los deepfakes son una herramienta peligrosa porque pueden engañar, manipular e influir en cualquiera. Yo puedo defenderme. Muchos otros no”. Por eso siempre debe aplicarse una regla: “Primero comprobar, luego creer, y primero creer, luego compartir”.
Inicialmente no estaba claro si Meloni denunciaría el incidente a la policía, aunque los usuarios la instaron a hacerlo en los comentarios.
No es la primera vez que la imagen de Meloni causa sensación. En febrero, un escándalo menor en la iglesia causó controversia después de que apareciera en una iglesia romana un putto, una figura infantil angelical, con un sorprendente parecido con Meloni. En ese momento, Meloni se tomó la interpretación con humor. “No, definitivamente no parezco un ángel”, escribió en las redes sociales, añadiendo un emoji de risa.
Desde hace varias semanas se desarrolla en Alemania un amplio debate, también en Internet, sobre la violencia sexual. En la base están las graves acusaciones vertidas por la presentadora y actriz Collien Fernandes contra su expareja, el actor Christian Ulmen, según informó por primera vez el “Spiegel”. Ella lo acusa de crear perfiles falsos a su nombre y utilizarlos para distribuir imágenes pornográficas. La presunción de inocencia se aplica a los olmos.
dpa/AP/jm