El gobierno está trabajando en el decreto del 1 de mayo y en cómo luchar contra el trabajo precario fortaleciendo la negociación colectiva. El objetivo está perfilado, hay al menos tres hipótesis sobre las que avanzar de momento. Mientras que la CGIL, la CISL y la UIL se mantienen juntas, advirtiendo al ejecutivo que no ponga sus manos en la representación, cuestión que – repiten – preocupa a los interlocutores sociales y que luche claramente contra los contratos pirateados. Estos son los capítulos sobre los que ya está abierta la discusión entre sindicatos y empresas: por eso piden esperar a su acuerdo antes de implementarlo. Una postura expresada al unísono, durante el foro de Confcommercio, y que termina siendo parte del campo de posibilidades para avanzar. Técnicamente, hay tres hipótesis sobre la mesa. El primero vería la implementación de la delegación de septiembre pasado sobre salarios justos y equitativos y negociación colectiva, con referencia al artículo 51 de la Ley de Empleo sobre contratos firmados por siglas comparativamente más representativas. Sin embargo, la delegación expira el 18 de abril y, por tanto, parece muy lejana, dado que el próximo Consejo de Ministros está previsto para el miércoles 22 de abril. La otra hipótesis, que parece más viable, es dejar expirar la delegación y dar tiempo a sindicatos y empresas para cerrar el acuerdo, abrir una mesa de discusión para resumirlo y posiblemente luego traducir el acuerdo entre las partes en un texto legislativo: en este caso, la cuestión de la negociación se abordaría después del verano. De ser así, la cuestión no se incluiría en el decreto que avanzaría con el resto y podría centrarse en nuevas desgravaciones fiscales sobre los aumentos contractuales, en medidas a favor de los trabajadores pobres y en la ampliación de las bonificaciones para la contratación de jóvenes y en la zona SEZ, que expiran a finales de abril. La tercera vía en estudio implica la referencia a la representación, que se perfeccionará en el debate parlamentario durante el proceso de conversión.
Además, los mismos sindicatos pidieron a la primera ministra Giorgia Meloni y a la ministra de Trabajo Marina Calderone (foto) que dejaran de hacerlo. Indicando, como hizo el líder del Uil, Pierpaolo Bombardieri, también un plazo: “Pediría al Gobierno que espere y nos dé seis meses para llegar a un acuerdo”.