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Roma, 8 de junio (askanews) – La Deep Arctic Expedition, la expedición científica de Greenpeace al Ártico, finalizó en Bergen, Noruega, después de explorar montes submarinos y respiraderos hidrotermales en las profundidades del Ártico.

A bordo, investigadores internacionales explorarán lugares nunca antes observados por el hombre y ricos en biodiversidad. Los datos obtenidos, dicen los ecologistas, en el

El Día Mundial de los Océanos “ofrece nueva evidencia científica sobre la importancia de proteger los ecosistemas de aguas profundas, entre los más vulnerables y menos conocidos, hoy amenazados por actividades industriales como la minería en aguas profundas”.

Entre las estudiadas, también una de las zonas que el gobierno de Oslo había abierto a las actividades mineras en 2024, luego suspendida hasta 2029 tras las protestas de las organizaciones ecologistas.

Las inmersiones a 3.000 metros bajo el mar fueron retransmitidas en directo y los activistas bajaron una pancarta a 2.300 metros que decía “¡Listen to the science!» (¡Escucha la ciencia!).

Los análisis preliminares revelaron el posible descubrimiento de muchas especies previamente desconocidas, incluidas varias especies de anfípodos y al menos tres esponjas. La expedición representa un avance importante, considera Greenpeace, “en el conocimiento de las profundidades del Ártico y podría proporcionar elementos decisivos para la creación de nuevas áreas marinas protegidas”.

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