Investigadores vinculados al Ejército Popular de Liberación (EPL) de China acaban de publicar una investigación muy detallada para esbozar una estrategia para atacar a un grupo de ataque de portaaviones estadounidense incluso a más de 3.000 kilómetros de distancia. Se trata de un umbral que coincide, por ejemplo, con la distancia entre el este de China y Guam. El documento, si bien destaca cómo la evolución de las tácticas navales estadounidenses ha hecho que la identificación y destrucción de las unidades más valiosas de la flota sea más compleja, sostiene que nuevas combinaciones de misiles, drones y sistemas coordinados podrían reducir la ventaja estratégica de Washington.
El plan militar de China
Como informa el South China Morning Post, el estudio fue publicado en la revista especializada Tactical Missile Technology y fue firmado por un grupo de investigación dirigido por el profesor asociado Gao Tianyun de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa en Nanjing.
¿Qué está escrito en el diario? Los autores examinan la doctrina estadounidense de Operaciones Marítimas Distribuidas (DMO), una doctrina desarrollada para hacer que las flotas sean más difíciles de alcanzar. En este modelo, los portaaviones se alejan de las zonas más expuestas, mientras que los destructores, unidades no tripuladas y otras plataformas avanzadas se distribuyen en una amplia zona para crear múltiples capas de defensa.
Pues bien, la investigación china afirma que el primer paso para superar esta red coincidiría con llegar a los “nodos débiles” del despliegue. En particular, se plantea la hipótesis del uso de misiles hipersónicos antibuque lanzados desde submarinos contra destructores equipados con el sistema Aegis que opera en el rango más avanzado de la formación. Un enfoque que permitiría al Dragón abrir una brecha en el escudo defensivo y crear así las condiciones para ataques posteriores contra objetivos más valiosos.
Grupos de portaaviones estadounidenses en la mira
Tras esta fase inicial, entraría en acción una ofensiva coordinada a gran escala. El plan descrito por los investigadores combina drones señuelo de bajo coste, misiles de crucero furtivos subsónicos y lanzadores hipersónicos adicionales.
Los señuelos servirían para saturar los sensores y consumir los suministros de los interceptores enemigos, mientras que los misiles que vuelan a baja altura intentarían explotar los puntos ciegos del radar. Al mismo tiempo, se dirigirían armas hipersónicas contra las unidades más importantes de la formación.
Además, dentro del enjambre de misiles, un portaaviones volaría a mayor altitud para identificar y compartir objetivos con los demás, que permanecen más cerca de la superficie y menos visibles para el radar. Si el misil guía fuera derribado, otro tomaría inmediatamente el control, asegurando así la continuidad del ataque.
Los autores también señalan que desarrollaron el escenario asumiendo que la Marina de los EE. UU. también tiene sistemas defensivos aún en desarrollo, en
Intentar evaluar la eficacia del plan en el contexto más desfavorable posible. Por supuesto, estamos hablando de un estudio teórico, pero el documento ofrece una visión interesante de las capacidades militares en las que está trabajando China.