Su legado son los 20 trofeos conquistados con los Citizens con la guinda de las 6 Premier League ganadas y la Champions League levantada en 2023, el año del Triplete, considerando también la FA Cup. El divorcio anunciado y oficial de Pep Guardiola del equipo de Manchester desde ayer cierra el ciclo más dominante del fútbol inglés moderno. Diez años en el banquillo bien remunerados (más de 200 millones de euros de salario) por un club que ocupó la junta directiva, consolidando así su papel entre los clubes más fuertes y ricos del panorama futbolístico internacional. Desde 2016, año en que el catalán llegó al City, el club inglés se ha transformado en una potencia deportiva y financiera y con las victorias de Guardiola ha contribuido al crecimiento global de la marca City.
Conmovedora la despedida de Pep, un vídeo en las redes sociales con palabras melosas y el recuerdo de la primera entrevista a su llegada con Noel Gallagher: “No me preguntéis los motivos de mi marcha. No hay un motivo concreto, pero en el fondo sé que ha llegado mi hora. Después de 10 años, no tengo más energía, necesito una mente nueva. Los sentimientos, las personas, los recuerdos, el amor que siento por mi Manchester City serán eternos. Así que, cuando mi tiempo llegue a su fin, sed felices. Gracias”. A ti por creer en mí, por animarme, por el cariño que me diste y evoca la época del Covid, donde “perdí a mi madre y tuve la sensación de que el club me apoyó en este momento difícil. La afición, el equipo. La gente de Manchester. Me dieron fuerzas. Cuando más lo necesitaba. Cris. Mis hijos. Mi familia”.
La compañía inglesa ya ha aclarado que Pep tendrá una estatua y una tribuna dedicada a él en el Etihad Stadium y asumirá el papel de embajador global del City Football Group, brindando asesoramiento técnico y trabajando en proyectos y colaboraciones específicas. “No seré entrenador por un tiempo”, aclaró entonces Guardiola.
Eliminando efectivamente también la sugerencia del equipo nacional italiano. Según LaPresse, una fuente cercana al técnico, el catalán dijo que estaba dispuesto a discutir un posible puesto de entrenador pero la operación parece complicada debido al monstruoso salario del técnico.