La guerra de las comunicaciones no es sólo entre Ucrania y Rusia. Incluso las empresas de defensa dentro de un mismo país están involucradas en una ardua batalla por la innovación… y la propaganda. La prueba es el uso la semana pasada de un nuevo dron táctico Kub-10ME por parte de la empresa rusa Kalashnikov.
El fabricante especializado afirma haber sido “el primero en Rusia en haber desarrollado un sistema táctico de munición guiada con un alcance de más de 100 km”. Todo en “tiempo récord” gracias a la “experiencia adquirida” en el frente.
“Todas las últimas soluciones”
Pero este comunicado de prensa no convenció del todo a los especialistas en el tema. Ni siquiera la presentación del CEO ante la prensa. “Esta munición se desarrolló basándose en la experiencia de campo adquirida durante operaciones militares especiales e incorpora todas las soluciones más modernas requeridas por el cliente”, prometió Alan Lushnikov.
Pero este dron, diseñado para destruir todo tipo de objetivos, desde vehículos blindados hasta sistemas de defensa aérea, pasando por objetivos logísticos, no sería más que una mejora con respecto al KUB-2, revelado al público en general en diciembre de 2024.
De hecho, las características del Kub-10ME (velocidad máxima de 130 km/h, cabeza nuclear de 10 kg y 100 minutos de autonomía) se parecen extrañamente a las de su antiguo predecesor. Parece que Kalashnikov simplemente mejoró su sistema de propulsión para superar artificialmente el alcance de 100 km.
El fabricante de armas ruso no es ajeno a las técnicas de manipulación de información. A principios de este año, durante el Salón Mundial de Defensa 2026 en Arabia Saudita, Kalashnikov promocionó la Rus-PE como una munición merodeadora nunca antes vista en el mundo. Sin embargo, este último se parecía extrañamente al Hero-90 israelí, que ya está en servicio en varios países occidentales.