Bilbao, 13 de diciembre. (askanews)- Un dispositivo diferente para mostrar al público las nuevas adquisiciones de la colección y dar nueva energía a las grandes salas de la tercera planta. El Museo Guggenheim de Bilbao presenta hoy obras de Damien Hirst, Robert Ryman y Al Held, que dialogan con las, ya conocidas por los visitantes, de Rothko, Cy Twombly o Yves Klein. El proyecto de reordenación estuvo organizado por Marta Blàvia. “Teníamos dos intenciones diferentes – dijo a Askanews -: la primera era compartir con nuestros visitantes las nuevas adquisiciones de la colección, que son numerosas. Y luego la segunda intención era mostrar la diversidad de nuestra colección. Tenemos una colección pequeña, 169 obras, pero muy diferentes entre sí, que nos permiten seguir un poco la evolución de la historia del arte, desde mediados del siglo XX hasta hoy”.
Junto a algunas obras monumentales que se adaptan perfectamente al tamaño del museo vasco, también se exponen dos maravillosas luces oscuras de Lucio Fontana y luego el hipnótico LED vertical de Jenny Holzer, en la misma sala que Kiefer y Mona Hatoum. “Hemos estructurado cada galería en torno a una temática -añadió Blàvia- entre otros el espacio, los gestos en la pintura, el pop art, la idea de la violencia y sus huellas, para mostrar a nuestros visitantes todas las obras que tenemos, la multiplicidad de disciplinas, enfoques, deseos y pensamientos en torno al arte como forma de reflexión en torno a nuestra realidad”.
Sin embargo, en última instancia, la emoción más fuerte e intensa la sigue proporcionando una obra que domina la Galería 304 del Guggenheim desde hace años: el gran mar de aluminio de El Anatsui. Una obra maestra inmensa e hipnótica que continúa mirándonos, dejándonos sin aliento. (Leonardo Merlini)