Achraf Hakimi con la camiseta flocada de Alicia, Daniel detrás de la camiseta de Hervé Koffi… Había motivos para perderse antes del partido entre Angers y PSG, el sábado 25 de abril. A lo largo del fin de semana, los jugadores de la Ligue 1 y la Ligue 2 abandonaron sus camisetas habituales por una bandada especial.
¿La razón? Una campaña de movilización de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) contra “toda forma de discriminación”. Una operación que sustituye parches o bandas antirracismo por los colores de la bandera arcoíris, símbolos de la lucha contra la homofobia.
Lou, Mounia, Oumar… En total, se seleccionaron 34 nombres “a partir de testimonios”, precisa la LFP. Son todas aquellas de personas que han sufrido discriminación. “Si bien son sólo 34, estos nombres no representan casos aislados. Destacan que la discriminación adopta múltiples formas – sexista, racista, homofóbica, antisemita – y que sigue siendo una realidad en su vida cotidiana que el fútbol profesional se niega a trivializar”, escribe el organismo en su comunicado.
La prensa “Idriss” se hace eco así del testimonio de un hombre que sufrió comentarios racistas durante un partido. “Un chico detrás de mí imitaba mi acento en cada acción”. El nombre Kamila hace referencia a una jugadora víctima del sexismo. “Me preguntaron si realmente vine por el fútbol”.
Esta nueva campaña, creada en colaboración con las asociaciones Her Game Too, Foot Ensemble y Licra, marca el abandono del rebaño arcoíris que aparece en las camisetas de los jugadores en el marco de una jornada específicamente dedicada a la lucha contra la homofobia. Una iniciativa lanzada en 2019 que ha chocado periódicamente con la negativa de algunos jugadores a llevar la bandera arcoíris.