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Trampas a raudales: una misión científica comenzó el lunes en Tierra del Fuego para encontrar roedores portadores de hantavirus, hipótesis que la provincia argentina defiende enérgicamente, tras el incendio ocurrido a bordo de un crucero que partió de Ushuaia el 1 de abril.

Biólogos de Buenos Aires comenzaron a colocar trampas en varios puntos del sur de la isla, constató la AFP. El objetivo: analizar si los roedores capturados son portadores de la cepa “andina” del virus, que se puede transmitir de persona a persona. Un virus hasta ahora oficialmente ausente en Tierra del Fuego, a diferencia de las provincias andinas mucho más al norte, como Río Negro o Chubut, a 1.500 kilómetros de distancia.

VideoHantavirus en MV Hondius: tras las huellas del paciente cero

La misión se ha vuelto crucial desde que un brote de infección a bordo del Hondius (tres pasajeros muertos) causó alarma mundial a principios de mayo. El “paciente cero”, un holandés, había permanecido 48 horas en Ushuaïa antes de embarcar.

Los periodistas de la AFP observaron cómo caía la noche mientras biólogos y personal de parques nacionales, con guantes y máscaras, instalaban decenas de pequeñas jaulas rectangulares de alambre en los senderos a las afueras de Ushuaia, ofreciendo una vista panorámica de la ciudad turística.

150 trampas en Ushuaia

Otros se han ubicado en el Parque Nacional Tierra del Fuego, 70.000 hectáreas de bosques, lagos y montañas a 15 kilómetros de Ushuaia. Según una fuente sanitaria local, se colocaron hasta 150 trampas en total.

El objetivo es un roedor que es objeto de debate científico a nivel local: podría ser la “rata de cola larga”, la rata de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus), o una subespecie, la llamada rata de cola larga de Magallanes (Oligoryzomys magellanicus), que se diferencia en algunos puntos.

“Para algunos es la misma especie, para otros es una subespecie, pero lo importante es analizar si alguno de ellos está infectado con hantavirus”, explica Juan Petrina, jefe de los servicios epidemiológicos de la provincia.

La larva es un pequeño roedor que mide entre 6 y 8 centímetros, pero cuya cola puede alcanzar los 15 cm. Vive en ecosistemas boscosos y arbustivos, anidando por ejemplo en cavidades de troncos, tiene hábitos nocturnos, una dieta a base de frutos y semillas.

¿El hantavirus desapareció de Tierra del Fuego?

Así, las trampas se colocan por la noche y se registran por la mañana. Una vez capturados los roedores, se tomarán muestras de sangre y tejidos en “un centro de procesamiento habilitado según rigurosos estándares de bioseguridad”, explicó el Ministerio de Salud nacional en un comunicado. Los resultados deberían conocerse dentro de cuatro semanas.

Desde hace 15 días las autoridades de Tierra del Fuego luchan contra la sospecha de que allí se contrajo la infección por Hondius. La provincia, insisten, no ha tenido casos de hantavirus desde que su notificación fue obligatoria hace 30 años. No antes, según los científicos locales.

Saludan la misión del Malbrán, instituto de referencia en enfermedades infecciosas, de “evaluar con mayor certeza el peligro potencial de los roedores locales”, dice Guillermo DeFerrari, biólogo del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC).

Para mi colega Sebastian Poljak, experto en mamíferos locales, esto debería permitirnos “erradicar definitivamente la idea de que el hantavirus existe aquí”. “Sin historia”, recuerda.

Argentina, Chile, Uruguay… Se estudia el viaje del paciente cero

Señala que Tierra del Fuego es un archipiélago de islas separadas del continente por el “Estrecho de Magallanes, una importante barrera geográfica para las especies. La población de roedores de Tierra del Fuego presenta un importante grado de aislamiento de las demás”.

Incluso los científicos, sin poder confirmarlo, se inclinan más por el escenario de un paciente cero infectado en otra región: la pareja holandesa había viajado durante cuatro meses a Argentina, con incursiones en Chile -donde también está presente el hantavirus- y Uruguay.

Las autoridades locales rezan para que la misión Malbran acabe definitivamente con la hipótesis de un contagio local. Y tranquiliza al turismo. Si Ushuaïa vive tranquilamente el inicio del invierno, los cruceros (de septiembre a abril) atraen hasta 200.000 visitantes al año.

Una inquietud que no comparten los “fueguinos” contactados por la AFP el lunes. “¡Cero preocupaciones! Los que vivimos en Ushuaïa no estamos preocupados, porque sabemos que aquí nunca ha habido hantavirus y los turistas ni siquiera hacen preguntas”, asegura Juan Cores, empleado del “Train du Bout du Monde”, un emblemático tren a vapor que ofrece un circuito popular por Ushuaïa.

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