“Hay un cadáver en el frigorífico abandonado”: el informe es seco, casi irreal, y durante unos minutos basta para hacernos imaginar el peor escenario. Sucedió dentro del Parque Natural Regional Palude del Conte Y Duna costeraen el campo de Porto Cesáreoen la provincia de Lecce, una de las zonas más evocadoras y protegidas del Salento Jónico. Cuando los inspectores ambientales del Municipio, junto con voluntarios de la club local legambienteCuando llegaron allí, se encontraron frente a un viejo frigorífico abandonado en medio de la vegetación. Una negativa engorrosa como tantas otras, si no fuera por lo que, a primera vista, parecía surgir desde dentro. Se trata de la misma mujer que lo contó en un tono entre incrédulo y grotesco. Legambiente local, quien habló sobre uno de los descubrimientos más inusuales jamás realizados por inspectores ambientales.
Por unos momentos la escena se apoderó contornos inquietantes. La forma vista en el frigorífico nos hizo pensar en algo mucho más grave que un simple abandono de residuos. Una hipótesis que lo dejó helado operadores involucradosobligado a comprobar cuidadosamente antes de descartar cualquier escenario dramático. “¡Nuestros inspectores ambientales han visto basura extraña! ¡Pero ésta los supera a todos! A primera vista, parecía Un descubrimiento macabro, casi como una película de terror.“, leemos en el post publicado en las redes sociales.
Sólo tras una inspección más cercana se produjo el punto de inflexión, y con él el alivio: dentro no había ningún cuerpo, sino un maniquí. Uno de los que se utilizan en las tiendas de ropa, desprovistos de valor biológico alguno, pero suficiente, en este contexto aislado y en medio de la vegetación, para generar un primer malentendido. “Gracias a Dios, fue otro (inusual) abandono de residuos en la naturaleza – especifica el post – Se trata de un maniquí hecho pedazos, guardado en una bolsa negra y encerrado en un frigorífico. ¿Qué mente podría haber pensado en todo esto? PD: Dada la consistencia del material, muy similar a la piel humana, no podemos excluir que se trate de una “muñeca sexy”, ahora no deseada, cortada de manera bárbara y arrojada al remoto campo de Salento.
Lo sorprendente no fue sólo el contenido, sino también el modo: el maniquí había sido desmembrado, encerrado en una bolsa negra y luego escondido en el frigorífico, como en una escena deliberadamente construida para asustar a cualquiera que lo descubriera. Una mirada inquietante, acentuada por el material extremadamente realistasimilar a la piel humana, lo que alimentó el malentendido inicial. Según los propios voluntarios, no se puede descartar que se trate de una “muñeca sexy” desmontada y eliminada ilegalmente.