Las declaraciones del ministro de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sobre una “invasión” de las playas europeas tienen todo lo malo: el motivo y el contenido. El hecho de que Hegeseth utilice la conmemoración del desembarco de las tropas aliadas en Normandía en 1944 para argumentar en contra de la política migratoria europea no es sólo de mal gusto.
Muestra desprecio por los miles de soldados de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y otros países que perdieron la vida luchando contra el nacionalsocialismo. Semejante paso en falso sugiere lo que piensa el Secretario de Defensa de las vidas de los soldados estadounidenses actuales de los que es responsable.
Los límites del conflicto sobre la política migratoria
Es necesario discutir cómo abordar los grandes flujos migratorios actuales. Hay fuertes argumentos concretos para hacer las fronteras mucho más estrictas de lo que son ahora.
Pero al discutir la política migratoria, nunca debemos perder de vista el hecho de que la gran mayoría de quienes buscan llegar de alguna manera a los países ricos e industrializados son personas que legítimamente buscan una vida mejor. Sin embargo, esto no se traduce en un derecho a la inmigración.
Cuando Hegseth describe a estas personas –incluso en el contexto de la conmemoración de la guerra– como una “invasión” peligrosa, las convierte en una masa sin rostro de enemigos que deben ser repelidos por cualquier medio. En estas palabras se trasluce la visión del mundo contra la cual lucharon los valientes soldados aliados en 1944.