El nuevo presidente de la Cruz Roja Alemana, Hermann Gröhe, critica al gobierno federal por sus medidas de austeridad en la ayuda humanitaria internacional. “La coalición había anunciado a nivel federal que reforzaría la ayuda humanitaria, pero luego redujo los fondos a la mitad, de dos mil millones de euros a mil millones”, declaró al “Augsburger Allgemeine”: “Este recorte es miope y tiene consecuencias muy amargas para las personas necesitadas”, añadió el político de la CDU y ex ministro federal de Sanidad, que dirige la Cruz Roja desde noviembre.
Gröhe añadió: “Si no es posible proporcionar una ayuda que satisfaga las necesidades humanitarias en Sudán, aún más personas se verán obligadas a abandonar sus hogares. Esto significa sufrimiento sin fin y una intensificación de nuevos conflictos debido a los movimientos de refugiados”.
Hablando de servicio comunitario, Gröhe dijo que, como presidente de la Diakonisches Werk de Neuss, tuvo experiencia con personas que hacían servicio comunitario: “Por eso sé que muchas profesiones sociales deben sus empleados varones a que los jóvenes, después de la escuela, adquirieron experiencia en el cuidado de personas mayores y en instituciones sociales”. Si se decide políticamente reintroducir el servicio militar obligatorio, la Cruz Roja está dispuesta a crear oportunidades para el servicio sin armas, tanto en el sector social como en el de protección civil.
Convocatoria de formación adicional: “Útil incluso en tiempos de paz”
Gröhe también promovió cursos que combinan primeros auxilios con autoprotección: “En estos cursos se aprende qué se puede hacer cuando no es posible recibir atención médica o cuando se corta la luz. Una sociedad también se beneficia en tiempos de paz, por ejemplo en caso de accidentes en casa, en la escuela o en un club deportivo”.
También es necesario ampliar la formación del personal de apoyo de enfermería. Estos podrían proporcionar atención de enfermería en caso de crisis. “Una estrecha integración entre el personal a tiempo completo y los voluntarios es una parte esencial de una protección civil integral”, continuó Gröhe. “En caso de catástrofe, el 90% de la ayuda ya proviene de voluntarios”.