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La escena se remonta al 27 de marzo de 2018. Ese día, más de 1.500 periodistas de todo el mundo se agolpaban bajo la nave del Grand Palais de París. Todos asistieron al lanzamiento de los nuevos smartphones de Huawei, el buque insignia de la tecnología china. Frente a una pantalla gigante, Richard Yu, presidente de la división de consumo del grupo, y otros directivos compiten por los elogios “actuación” y el“elegancia” de sus últimos smartphones P20 y del otro Mate RS Porsche Design, cuyos precios oscilan entre los 649 euros y hasta los 2.095 euros.

Si Huawei eligió París para este gigantesco evento, no es casualidad. Sus responsables pretenden aprovechar el aura de la capital de la moda y el lujo para presentarse como un fabricante de alta gama. Pero la iniciativa demuestra también la determinación del grupo, cuya sede está situada en Shenzhen (Guangdong), la capital china de la electrónica, de consolidar de forma sostenible sus posiciones en Europa.

A principios de 2018, Huawei está lleno de ambiciones: el grupo fundado en 1987 por Ren Zhengfei, un ex ingeniero del ejército chino, está en auge en el sector de los smartphones, donde se ha convertido en el número tres mundial detrás de Apple y Samsung. En equipamiento de redes de telecomunicaciones, donde también es un referente, Huawei cuenta con la llegada del 5G, la nueva tecnología de redes móviles, para incrementar las ventas de antenas repetidoras a los operadores europeos.

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