Ya conocíamos a Claude, pero la start-up estadounidense Anthropic ha desarrollado un nuevo modelo de inteligencia artificial, Mythos, que aún se encuentra en fase de prueba. Diseñado para ser un especialista en códigos, ha demostrado ser incluso más eficiente de lo que imaginaban sus creadores y capaz de detectar vulnerabilidades informáticas no detectadas previamente, con una velocidad y escala excepcionales. Este rendimiento lo convierte en una herramienta extraordinaria, pero que puede convertirse en un arma si cae en las manos equivocadas, por lo que Anthropic lanzó el Proyecto Glasswing con unas cincuenta empresas asociadas para probar Mythos. Bruselas quería estar ahí, preocupada por no tener acceso a él antes de su comercialización y por no tener la posibilidad de prepararse para posibles ciberataques a gran escala, rápidos y automatizados. Anthropic, que tiene como objetivo garantizar la inteligencia artificial ética y moral, ha decidido continuar desarrollando el proyecto Glasswing con 150 nuevos socios de más de 15 países, que trabajan en los sectores de energía, agua, salud, comunicaciones y equipos. Porque los primeros defectos detectados podrían afectar hasta 100 millones de personas y amenazar la seguridad de Estados Unidos y del mundo, según la empresa. Por lo tanto, decidió impulsar la investigación. Al mismo tiempo, Anthropic presentó una solicitud confidencial ante la SEC para una IPO.
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