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Para 2030, los centros de datos que impulsan la IA consumirán tanta agua como necesita toda la población mundial.África subsaharianao más de 1.300 millones de personas.

Este es el panorama que pinta el nuevo informe del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-Inweh), publicado en un momento histórico en el que la carrera por la IA es cada vez más desenfrenada.

El agua y el territorio a menudo son ignorados

El verdadero problema, denuncia el informe, es que el impacto ambiental de la IA se mide observando casi exclusivamente las emisiones de CO₂, ignorando el agua y la tierra.

La paradoja más sorprendente se refiere a las energías renovables: El cambio del carbón a la bioenergía reduce la huella de carbono en un 70%, pero aumenta más de 30 veces la huella hídrica y 100 veces la huella territorial..

Otro cliché, desmantelado por el informe, se refiere al consumo: no es la formación de los modelos el principal responsable, sino su uso diario.

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