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Nuevas imágenes satelitales, reveladas por el sitio web The War Zone, demuestran el alcance de los esfuerzos de China en el campo de los drones furtivos de gran altitud y larga duración (HALE). En una base de pruebas secreta cerca de Malan, se observaron simultáneamente dos grandes aviones no tripulados fuera de sus hangares; el primero indicaba una notable intensificación de las actividades de prueba.

Estos dispositivos, inicialmente identificados el año pasado gracias a los archivos de Planet Labs, ahora son visibles en las principales zonas de la base. Una imagen fechada el 26 de marzo de 2026 (ver tweet a continuación) muestra claramente los dos drones desplegados, lo que sugiere que han alcanzado una etapa avanzada de desarrollo y se están probando activamente en condiciones operativas.

El mayor de los dos aviones, apodado extraoficialmente “WZ-X” o “monstruo de Malan”, se distingue por una impresionante envergadura de unos 53 metros, comparable a la del bombardero furtivo estadounidense B-2 Spirit. Situado cerca de la pista principal, este avión sigue siendo un misterio, tanto en lo que respecta a su fabricante como a su designación oficial.

El segundo dron, un poco más pequeño pero igualmente intrigante, tiene la llamada configuración “con forma”.cometa con manivela» o cometa rota. Con una envergadura estimada de 42 metros, parecería más pesado y potencialmente diseñado para operar a altitudes más bajas que su contraparte. Los analistas creen que podría optimizarse para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, manteniendo al mismo tiempo una capacidad de ataque de largo alcance.

Según se informa, ambos aviones ya han realizado varios vuelos en los últimos meses, lo que refuerza la idea de que China está acelerando rápidamente sus programas avanzados de drones. Su presencia simultánea sobre el asfalto pone de relieve una intensa fase de pruebas, probablemente ligada a la evaluación de sus prestaciones en condiciones reales.

Ambiciones asumidas a plena luz del día

Además de estas dos plataformas principales, las imágenes también revelan la presencia de un dron de tipo caza furtivo y un avión de transporte Xi’an Y-20. Esta combinación de dispositivos pone de relieve la diversidad de los experimentos realizados sobre esta base, que parece diseñada para albergar múltiples programas simultáneamente, siempre con la máxima seguridad.

En los últimos años, Beijing ha aumentado el número de drones de combate colaborativos, comparable a la iniciativa estadounidense Collaborative Combat Aircraft (CCA). Un desfile militar en 2025 marcó un hito en la descripción pública de estas ambiciones, y las pruebas de algunas configuraciones parecen haberse intensificado significativamente desde entonces.

Entre estos proyectos, llama especialmente la atención el dron “cazador”. Comparable en tamaño a un avión de combate ligero y mediano, tiene una arquitectura cercana a la del futuro caza tripulado de sexta generación de China. Las imágenes de satélite muestran que este modelo se prueba periódicamente en Malan, lo que sugiere que es una prioridad en el desarrollo de la aviación de China.

La base en sí parece ser un centro de innovación militar, donde coexisten drones experimentales y ejercicios a gran escala que incorporan aviones tripulados. Las fotografías de arriba muestran docenas de drones desplegados simultáneamente, lo que ilustra el deseo de China de desarrollar capacidades coordinadas en múltiples plataformas.

Este aumento de potencia se produce en un contexto de creciente competencia tecnológica con Estados Unidos, en particular tras la aparición de imágenes del dron furtivo estadounidense RQ-180. Si bien la impresionante apariencia de estos nuevos drones chinos no garantiza su eficacia en combate real, confirma una estrategia clara: invertir masivamente en plataformas sigilosas y autónomas capaces de operar a distancias muy largas.



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