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Internet ya no persigue a la televisión. Lo aprobó hace algún tiempo y ahora lo está ampliando. Esta es la instantánea más clara que surge de la segunda edición del Observatorio Agcom sobre el sistema de información: en el primer semestre de 2025, Internet es la primera puerta de acceso a la información para el 55,8% de los italianos, mientras que la televisión cae al 43,2%. Los datos, que marcan una nueva ampliación de la brecha tras pasar 2023, certifican un cambio estructural en el comportamiento informativo.

Las redes sociales (25,1%) y los motores de búsqueda (24,7%) se han convertido en los principales centros de acceso a la información, pero las marcas tradicionales también siguen vivas en este ecosistema: el 30% de los italianos siguen obteniendo información a través de sitios y aplicaciones de radio, televisión y periódicos. Este no es el fin de los editores. Es su transformación más o menos forzada.

El caso es que el consumo no coincide con la confianza. De lo contrario. Cuanto más información obtienen los italianos en línea, más siguen considerando confiables los medios tradicionales. La radio, la televisión y la prensa obtienen un alto nivel de confianza en el 35,9% de los casos, frente al 20% de las fuentes online. En lo más alto del ranking de fiabilidad se encuentra la televisión pública, considerada por el 40,5% de los italianos como el medio más fiable. En última instancia, siguen siendo redes sociales e influencers, omnipresentes en la circulación de información. pero débil en términos de credibilidad.

Luego hay otro dato punzante: uno de cada cinco italianos dice que no está informado, si es que lo está. No es sólo desinterés. Es saturación. Pesan la percepción de la repetitividad de los contenidos (22,3%), su negatividad (18,1%), el impacto emocional (15,2%), la desconfianza hacia los periodistas (14,6%) y el exceso de información (14,4%). Las noticias se perciben como repetitivas, negativas, angustiosas, excesivas. A esto se suma la desconfianza hacia los periodistas.

La división es sobre todo generacional. Entre 14 y 24 años, el 40,7% obtiene su información únicamente online. Entre los mayores de 65 años, sin embargo, la televisión sigue siendo el canal principal, aunque también aquí lo digital está ganando espacio. Es como si el país tuviera ahora dos regímenes de información diferentes: uno rápido, móvil e intermitente; el otro más lineal, más vinculado a los rituales tradicionales.

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