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Preguntas, declaraciones, pero también “quejas” de los clubes sobre la elección de los pitos: esto es lo que surgió – en la investigación sobre los árbitros – de una serie de conversaciones entre Gianluca Rocchi, el árbitro autosuspendido acusado de fraude deportivo por la fiscalía de Milán, y Riccardo Pinzani.Hoy responsable de los árbitros del club de la Lazio, pero hasta la pasada temporada coordinador de las relaciones con los clubes de La Haya, compareció hoy durante tres horas como testigo ante el fiscal encargado de la investigación, Maurizio Ascione.

Una audiencia en la que, hasta donde sabemos, Pinzani (no acusado) fue interrogado sobre el contenido de estas interceptaciones, que datan de la primavera de 2025 y se refieren a partidos de fútbol de la misma época. Si el papel de Pinzani, por su propia naturaleza, le llevó a tratar con clubes de fútbol que, a través de sus árbitros, pueden expresar legítimamente críticas o, por el contrario, aprobar las decisiones de silbato, el papel de Rocchi fue diferente.

Uno de los ejes de la investigación por fraude arbitral se centra precisamente en las posibles relaciones directas entre el designado y los clubes y en la influencia que las “quejas” de estos últimos habrían tenido en la elección de los árbitros, lo que llevó a la autosuspensión de Rocchi y del técnico del Var Andrea Gervasoni. La otra tendencia se refiere precisamente a lo ocurrido en el IBC de Lissone, con el supuesto “golpe” en el cristal de la sala del videoarbitraje. Después de Pinzani y Andrea Butti, jefe de la oficina de competición de la Lega Serie A, en los próximos días se programarán las audiencias de varios testigos. Entre los entrevistados se encuentra también Giorgio Schenone, jefe de árbitros del Inter.

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