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El gobierno japonés aprobó el martes un cambio importante en las reglas sobre la venta de armas a otros países. Ha establecido que también podrá vender en el extranjero armas letales, como misiles, aviones de combate, tanques, buques de guerra y drones armados, mientras que hasta ahora sólo se permitía la venta de armas no letales, como sistemas de transporte, sistemas de reconocimiento de minas antipersonal, etc. Se trata de un cambio buscado por el primer ministro Sanae Takaichi, del derechista Partido Liberal Democrático (PLD), y es importante porque cambia decisivamente las políticas pacifistas adoptadas por el país después de la Segunda Guerra Mundial.

Al levantar las restricciones, la industria militar japonesa podrá desarrollar nuevos sistemas de armas letales para la exportación, lo que también podría contribuir al desarrollo de un ejército más profesional.

De hecho, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Japón ya no tiene un ejército real. Cuando se redactó la Constitución en 1947, Japón había pasado casi 30 años bajo dominio militar e imperialista y, para evitar que volviera a ocurrir una situación similar, Estados Unidos decidió prohibirle constitucionalmente tener un ejército.

De hecho, Japón no tiene pues un ejército, sino un organismo llamado “Fuerzas de Autodefensa” cuya única misión es defender el territorio nacional contra posibles ataques o invasiones externas y que no puede utilizarse en misiones armadas en el extranjero. Durante décadas, la derecha japonesa ha querido cambiar esta situación, argumentando que el país necesita un ejército real para hacer frente a las amenazas externas y hacer valer sus intereses en el exterior.

En los últimos meses, la presión interna sobre la derecha se ha vuelto cada vez más insistente, especialmente tras la gran crisis que se produjo en noviembre con China. Todo comenzó cuando Takaichi dijo al Parlamento que si China invadiera Taiwán, Japón vería el ataque a la isla como una “amenaza existencial” y respondería militarmente (China reclama Taiwán como su propio territorio). China respondió enviando algunos de sus barcos guardacostas frente a ciertas islas controladas por Japón pero reclamadas por China como una señal de provocación.

La decisión del Gobierno japonés demuestra también que el país intenta volverse más independiente en el sector de la defensa, en un momento en el que su principal aliado internacional, Estados Unidos, está dedicando gran parte de sus recursos a Oriente Medio, en detrimento de Asia.

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En la reunión del martes, el gobierno japonés modificó los “Tres principios sobre la transferencia de equipos de defensa”, las directrices sobre exportación de armas adoptadas en 2014 por el gobierno de Shinzo Abe, también del PLD. Cualquier exportación de armas letales será revisada por el Consejo de Seguridad Nacional, que incluye al Primer Ministro y a los ministros pertinentes, y se limitará únicamente a los 17 países que tienen acuerdos de cooperación sobre la transferencia de equipo militar y de defensa con Japón (incluidos Estados Unidos e Italia, y en Asia, Filipinas e Indonesia).

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