El campus del PSG mostró este miércoles por la tarde una emoción inusitada: aparcamientos saturados, pasillos concurridos, personal movilizado en gran número para supervisar a los cientos de periodistas e influencers presentes… Diez días antes de la final de la Liga de Campeones contra el Arsenal, el centro de entrenamiento del club parisino había cambiado su calma habitual por una agitación digna de grandes acontecimientos.
En un club donde todo suele ser preciso, filtrado y cuidadosamente cerrado, el ambiente tenía algo raro. Al igual que el año pasado, antes de la coronación continental, París abrió excepcionalmente sus puertas a los observadores de todo el mundo con motivo de una gran jornada mediática. El evento inició oficialmente la cuenta atrás y aceleró a medida que se acercaba la gran noche.