En los últimos años Kathrin Schmidt ha preferido mantener un perfil bajo. Ni en el consejo regional de Giessen ni en el ayuntamiento, donde el político de la CDU seguramente tiene algo que decir en materia de tráfico, proyectos de construcción o escuelas. Pero en el trabajo, en el departamento de economía del banco de desarrollo federal KfW, prefería guardar para sí que, además de su trabajo, también estaba involucrado en la política local. “Me preocupaba, entre otras cosas, que mi jefe tuviera la impresión de que no le estaba dando suficiente prioridad a mi trabajo”, dice Schmidt. También se temía que, como economista, pudiera ser acusada de falta de neutralidad política.