Más que un simple activismo de No Tav: Askatasuna es una estructura organizada y violenta. La Fiscalía de Turín, mediante el procedimiento de apelación, intenta anular el resultado de la primera instancia. Aquel en el que se canceló la acusación más grave, la de concierto para delinquir. Ayer, en Turín, durante la primera audiencia de apelación en la que fueron acusadas 25 personas (16 acusadas nuevamente de asociación criminal), el ambiente estaba caldeado.
En los documentos de la acusación leemos que “El Tribunal (con la última frase, nota del editor) logró excluir la existencia de un mismo plan criminal entre los crímenes cometidos en Val di Susa y los cometidos en el episodio de Neruda”. La batalla por el no al TAV está, pues, íntimamente ligada al caso de la familia Camara, que habría sido amenazada con pagar una cuota, agredida físicamente en caso de impago y golpeada. Todo dentro de un “Espacio Social”, el Neruda, en el que también fue secuestrada la familia. La Corte de Turín, con Askatasuna, no mostró mano firme. La Fiscalía señala que se produjo “una demolición de todos los elementos surgidos durante la investigación que demuestran la existencia de esta asociación, trabajo que… fracasó, debido a las contradicciones y lagunas evidentes”. El Tribunal de Primera Instancia también se escudó en la inexistencia de una estructura jerárquica de la organización autonomista. “Si se tratara de simples visiones ideológicas, no habríamos tenido lo que nos trajeron los años siguientes, con el papel decisivo desempeñado por Rossetto (y en parte también por Borio) en la organización de formas de protesta violenta y a veces armada y la recurrencia, el carácter sistemático, la división de roles que se ha apreciado en los últimos años”. El líder es Giorgio Rossetto, de 62 años. En las escuchas telefónicas lo llaman “Wallace”. Mattia Marzuoli, otro destacado representante de “Aska”, lo llama “el gobernante”. La figura que cierra el triunvirato es Andrea Bonadonna. Luego están los nobles “que sirven para mantener al soberano”, por tanto el “pueblo”, es decir los militantes. La palabra es concisa: si la culpa fue la falta de estructura jerárquica, el vacío ya no existe. En los periódicos hay diálogos en los que los acusados utilizan términos como “negro, nigger, baluba, mao mao en referencia a los negros con un evidente tono de desprecio”. Y luego las infiltraciones en la curva de la Juventus, particularmente en el sector ocupado por los “Drughi”. La Fiscalía subraya que fueron “captadas numerosas conversaciones, de las que parece que los miembros… llegan incluso a glorificar o al menos lamentar las acciones terroristas de las Brigadas Rojas en los años 70 y 80”. “Aska” no es sólo un centro social entre muchos otros, es el cerebro de la autonomía europea. Y consigue implicar en sus manifestaciones siglas españolas, griegas y alemanas. Se presta especial atención a la “declaración falsa”, una de las técnicas utilizadas por los independientes. “Al contrario de lo que dictaminó el Tribunal de Turín, las conversaciones citadas en la sentencia muestran claramente la intención de los acusados de asociación criminal de camuflarse mezclándose con otros componentes del No Tav, para no atribuirles estos delitos”, observa la acusación apoyada por la fiscal Manuela Pedrotta, a quien la fiscal general del Piamonte y del Valle de Aosta, Lucia Musti, confió el procedimiento, apoyada por el abogado general Giancarlo Avenati Bassi. El fiscal, para reforzar la tesis de la asociación delictuosa, invoca la existencia de un “equipo jurídico” y de la “cooperativa La Testarda”. La polémica con un tribunal considerado benefactor es evidente. Y nuevamente el uso de “teléfonos exclusivos o reservados cuyas cuentas no están registradas a nombre del acusado sino a sujetos extranjeros” y las invitaciones a llevar a las marchas instrumentos capaces de “hacer vibrar la obra”. En las interceptaciones de septiembre de 2020, uno de los dirigentes de Aska habló de Zerocalcare, invitado a Turín para un festival que se celebrará entre el 25 de abril y el 1 de mayo. Pues bien, Marzuoli, jefe de “Aska”, en las escuchas telefónicas aclaró que al llevar “Zerocalcare a Val di Susa” estaba “razonando como perdedores, porque nos acostumbramos a rebajarnos, nos acostumbramos a rebajarnos de nuevo”. En definitiva, se ha bajado el nivel de iniciativas. Y en lugar de plantear el conflicto, se invitó a un artista. Luego exclamó también: “Qué les importa Zerocalcare…”.
El caricaturista es también el autor del dibujo que aparece en el cartel del desfile del pasado mes de enero. En el que “Aska” golpeó a la policía. La batalla legal apenas comienza. Para recibir novedades habrá que esperar al menos hasta mediados de mayo.