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Stellantis se enfrenta a una pérdida colosal. El grupo, que incluye 14 marcas, anunció el viernes 6 de febrero su intención de reservar en sus cuentas 22.000 millones de euros, lo que refleja “el impacto de una importante sobreestimación del ritmo de electrificación, que nos ha alejado de las necesidades, medios y preferencias reales de muchos clientes”. Esto se traducirá en una pérdida de entre 19.000 y 21.000 millones de euros para 2025, que supera la registrada por Volkswagen en el año posterior al “dieselgate” de 2016. “Hemos buscado cada rincón para llegar a esta cifra y lograr este “reset” estratégico”asegura Antonio Filosa, director general del grupo, que asumió el cargo el 23 de junio de 2025.

Tras el anuncio, las acciones de Stellantis cayeron un 25% en bolsa; El fabricante valía menos de 17 mil millones de euros al final de la jornada del 6 de febrero. Canceló “70% de su valor desde el máximo de marzo de 2024”subraya la agencia Bloomberg. Los analistas financieros esperaban una corrección y devaluaciones, tras las anunciadas por Ford y General Motors. Pero ninguno de ellos había previsto un movimiento de esta magnitud. Los más pesimistas, la empresa Kepler Cheuvreux, esperaban un ajuste de unos 10.000 millones de euros, con una pérdida de efectivo de 2.000 millones. Además de las pérdidas contables, Stellantis tendrá que aportar 6.500 millones de euros en efectivo para poner fin a la era Tavares. Antonio Filosa asegura que el futuro del grupo no está en juego, dado que él “46 mil millones de euros de liquidez en el balance” (incluidos 16.000 millones de euros de líneas de crédito bancarias no utilizadas). Promete crecimiento a partir de ahora, sin eliminar por completo las incertidumbres sobre la capacidad de Stellantis para recuperarse de lo que parece ser un desastre industrial y estratégico.

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