Allá fin de un amorcontada sin filtros y sin protecciones. el escritor español Manuel Vilas vuelve a hablar de su divorcio con Ana Merinos y lo hace con una entrevista con Vanity Fair en la que entrelaza vida privada y literatura, transformando la ruptura en material narrativo y reflexión existencial. Todo empezó con una frase que llegó de repente al teléfono: “Ya no estoy enamorado de ti”. Un mensaje que marca el final de once años de matrimonio y que, como él mismo dice, se convierte en el comienzo de una nueva etapa hecha de vacío, memoria y escritura.
En su último libro, Si no tengo a nadie a mi lado el mundo se vuelve oscuro, Vilas describe el matrimonio como un “nosotros” construido a lo largo del tiempo, que sin embargo puede colapsar repentinamente: “Necesitaba contar la historia de mis 11 años de matrimonio antes de que el olvido los devore. Las cosas realmente importantes que haces con tu esposa y tu marido, y cuando los pierdes, sientes que te estás muriendo. La única solución para mí fue escribir. Con una esposa o un marido, construyes un “nosotros”: luchamos juntos, enfrentamos la adversidad. Cuando un matrimonio termina, nos encontramos solos y ya no jugamos en el mismo equipo. » La soledad, explica, es una presencia constante: “Me da mucho miedo, pero he aprendido a vivir con ella. Creo que algún día me casaré”.
Pero ahí es cuando hablamos privacidad que sus palabras se vuelvan más claras. Para Vilas, el punto de ruptura a menudo es así: “No conozco a ninguna pareja que, teniendo una vida sexual sana, se divorcie. La mayoría de las parejas se separan porque el sexo ya no funciona: es algo malo e incómodo de decir, pero la verdad es que si una pareja deja de tener relaciones sexuales, está destinada al divorcio. La solución es trabajar en ello y comprometerse a no hacer trampa, sino a hacer que las cosas vuelvan a funcionar. Si un hombre o una mujer tienen una relación extramatrimonial, está claro que, para mí, deberían divorciarse”.
El sistema social
No falta una reflexión más amarga sobre la sistema social: “Los gobiernos deberían conceder ventajas fiscales a quienes se divorcian, porque es una actividad muy cara que no todo el mundo puede permitirse. Buscar una nueva casa y pagar el mantenimiento de los niños no son gastos menores. Y esto significa que varias ex parejas viven juntas odiándose por no poder divorciarse. Un gobierno debe garantizar la felicidad de sus ciudadanos: esto es una falta importante de sensibilidad política. Tuve suerte porque pude hacerlo. Permitirlo, pero ¿qué pasa con los demás? Y luego está la regla de los seis Si te fijas, los actores de Hollywood se divorcian todo el tiempo porque pueden permitírselo. Los matrimonios allí suelen durar seis años, que es la duración del erotismo. Nicole Kidman Y Tom Crucero tiene Brad Pitt Y Angelina Jolie“.
Soledad
Sin embargo, la cuestión central sigue siendo la de soledad diaria: “El matrimonio te tranquiliza porque sabes que morirás estrechando la mano de la persona que has elegido, pero cuando termina, esta perspectiva desaparece. Sé que moriré solo. ¿A qué tengo miedo? La ansiedad con la que me despierto por la mañana y que vuelve cada vez que hablo de este libro. Cuando era niña, mi padre y mi madre dormían en mi cama porque tenía miedo de la oscuridad: cuando estás en una relación, duermes al lado de tu mujer y sabes que puedes afrontar la oscuridad juntos Hoy duermo solo y extraño mucho este lugar vacío cerca.
A Confesión que cierra el círculo: el fin de un amor, para Vilas, no es sólo una ruptura sentimental sino una condición de la que aprendemos a sobrevivir: “Aprender a sentirnos cómodos con nuestra soledad: tenemos la obligación de seguir viviendo. Lo viví cuando murieron mis padres, cuando dejé el alcohol y cuando afronté dos divorcios: siempre se sobrevive a algo. Es lindo seguir vivo”.