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Roma, 20 de junio (Adnkronos) – En medio de la carrera global por la inteligencia artificial, no todas las empresas que se definen como “empresas de IA” podrán crear valor.

Para Ling Ge, jefe de inversión y estrategia de Tencent para Europa, Medio Oriente y África, la distinción surgirá cuando se analice la capacidad de resolver importantes problemas a largo plazo. Lo explica durante el especial Fii Priority Europe Adnkronos en Roma.



Crear productos basándose en un modelo de lenguaje amplio está ahora al alcance de muchos. La verdadera ventaja competitiva proviene de una combinación más profunda: datos patentados, experiencia vertical de los fundadores, solidez técnica y la capacidad de integrarse en flujos de trabajo de usuarios reales. Ésta, para Tencent, es la base de la “brecha” tecnológica, es decir, la protección competitiva de una empresa.

Ling Ge mira más allá de la actual ola de aplicaciones generativas. Internet ha cambiado la forma en que accedemos a la información, el móvil ha transformado el acceso a los servicios. Según él, la próxima gran oportunidad será la IA como acelerador de los descubrimientos y conocimientos científicos.

El tema también le resulta cercano por su formación académica, con un doctorado en Oxford en computación cuántica. La inteligencia artificial aplicada a la ciencia puede ayudar a hacer realidad áreas que aún hoy resultan difíciles, desde la computación cuántica hasta la fusión nuclear. Europa, en este ámbito, tiene un enorme patrimonio: alrededor de 500 premios Nobel y una profundidad científica que sigue estando entre las más importantes del mundo.

La pregunta es cómo convertir estos descubrimientos en negocios por valor de billones de dólares. La fortaleza científica de Europa no es suficiente si no está vinculada al capital, la infraestructura, el talento empresarial y la capacidad de ejecución.

Tencent utiliza un criterio sintético para evaluar las inversiones: las “3 P”, personas, problema, perspectiva. Las personas son lo primero: fundadores ambiciosos que ven las tendencias antes de que se hagan evidentes, aprenden rápidamente, se adaptan, ejecutan rápidamente y mantienen una visión a largo plazo.

Luego está el problema. No basta con aumentar la eficiencia de un consumidor o trabajador con un producto basado en modelos lingüísticos. El inversor debería preguntarse si este producto seguirá siendo relevante dentro de uno o tres años, si realmente sirve a los usuarios y si mejora con el tiempo gracias a los datos y la integración en los procesos.

En última instancia, la perspectiva del ecosistema es importante. Tencent ha estado invirtiendo en IA durante más de una década y también ve a las empresas como operadores, no sólo como inversores. La experiencia de WeChat, con 1.400 millones de usuarios y millones de miniprogramas, ofrece información sobre cómo los productos pueden aprender de los datos, volverse más inteligentes y crear ventajas competitivas sostenibles.

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