AI sirve una pequeña caja sobre el escritorio. Ama de llaves, por así decirlo. Bajo nuestro control. Una elección que ya están tomando algunas empresas para contener los costes de la IA en la nube, pero que también empieza a aparecer entre algunos consumidores y profesionales más informados.
El símbolo más conocido de la IA doméstica es probablemente la Raspberry Pi. Nacido como un mini ordenador destinado a la educación y la experimentación, ahora puede transformarse en una plataforma de inteligencia artificial gracias a los aceleradores dedicados de la familia AI Hat+. Con unas pocas docenas de dólares, es posible agregar capacidades de inferencia para reconocimiento de imágenes, monitoreo ambiental, automatización y pequeñas aplicaciones de agentes locales.
El accesorio AI Hat+ comienza en alrededor de $70 en la versión de 13 tops (miles de millones de operaciones por segundo), mientras que el modelo de 26 tops cuesta alrededor de $110. Necesitas agregar Raspberry Pi 5, fuente de alimentación, memoria, disipador de calor. Un sistema completo puede superar fácilmente los 200 euros. Los productos se pueden adquirir a través de la red oficial Raspberry Pi y distribuidores europeos como Kubii y Melopero. Es una elección que está ganando terreno entre los videógrafos.
Hay alternativas más sofisticadas. Nvidia, líder en chips de IA, ofrece el Jetson Orin Nano Super Developer Kit. Es una plataforma diseñada para robótica, visión por computadora e IA de vanguardia, capaz de procesar imágenes, videos y datos de sensores directamente en el dispositivo. Con un rendimiento que alcanza el top 67 y un precio de lista de 249 dólares, Jetson se ha convertido en un estándar de facto para desarrolladores y nuevas empresas que desean crear aplicaciones inteligentes sin tener que ir a la nube.
El kit se distribuye a través de socios autorizados de Nvidia, incluidos Arrow, SparkFun, Seeed Studio y Amazon. Digámoslo claramente: no se trata de un producto dirigido al usuario medio, pero la decisión de Nvidia confirma que no se trata de un fenómeno demasiado especializado: parte de la IA está migrando de los centros de datos a los dispositivos “domésticos”, lo que los expertos llaman edge computing.