La desorientación organizativa y la reputación de la Oficina puesta en peligro por una mala gestión no justifican la escuchas telefónicas fiscales durante el curso de reuniones con su jefe dentro de la fiscalía.
Ahorrar es realmente un comportamiento serio dañino de la relación fiduciaria entre colegas. Y el valor de secreto La investigación tiene prioridad sobre cualquier otra, salvo casos excepcionales.
Los hechos
Las Salas de Casación Unidas, con sentencia 12698, acogen parcialmente el recurso de apelación de la Fiscalía contra la decisión de la sección disciplinaria del Consejo Superior del Poder Judicial de absolver a los fiscales adjuntos que habían cometido grabaciones no con fines ofensivos, sino por temor a sufrir daños graves. deslegitimación y por temor a graves repercusiones en el prestigio del Ministerio Fiscal al que pertenecen, en particular debido a la enorme presión mediática vinculada a determinados procedimientos llevados a cabo en el Ministerio Público al que pertenecen.
Las orientaciones del MSC
El CSM, si bien afirmó la infracción, excluyó su gravedad desde el punto de vista preciso de la buena fe. Los vestidos realmente habían actuado, como precaución y no ofensivo, debido al clima de fuerte conflicto humano y profesional que se creó tras la toma de posesión del nuevo fiscal.
Prioridad al secreto oficial
El apartado disciplinario excluyó la gravedad, recordando el principio según el cual en la relación laboral privada es lícita la grabación de conversaciones entre los presentes, si se lleva a cabo para proteger el decoro y el honor personal y profesional del interesado. Sin embargo, las grabaciones nunca están autorizadas en las oficinas de justicia, porque el secreto de la investigación es un valor “no disponible” para el magistrado individual. El equilibrio necesario entre la protección de los derechos del autor de la colección ysecreto oficial siempre prevalece este último, con la única excepción -teórica- de que el interesado no dispone de otros medios, o no menos ofensivos, para hacer valer sus motivos.