En un acontecimiento espectacular, la justicia estadounidense acusó el miércoles al ex presidente cubano Raúl Castro en un caso que se remonta a 1996, cuando dos aviones civiles piloteados por opositores a Fidel Castro fueron derribados. Donald Trump habló de un “día muy grande”.
Raúl Castro, de 94 años, está acusado junto con otras personas de conspiración para matar a estadounidenses, así como de otros cargos, según una acusación publicada públicamente.
“Mi mensaje de hoy es claro: Estados Unidos y el presidente Trump no han olvidado ni olvidarán a sus ciudadanos”, dijo el ministro de Justicia en funciones, Todd Blanche, en una conferencia de prensa al presentar la acusación contra el exlíder cubano, hermano del fallecido Fidel Castro.
Antes de su discurso, habló el jefe de la diplomacia estadounidense. En un mensaje de vídeo en español dirigido a la población cubana, Marco Rubio acusó a los líderes comunistas de robo, corrupción y represión. “El presidente Trump propone un nuevo camino entre Estados Unidos y una nueva Cuba (…) donde realmente tienes la oportunidad de elegir quién gobierna tu país y votar para reemplazarlo si no hace bien su trabajo”, dijo Marco Rubio en este mensaje que equivale a un llamado a la insurrección.
“Hoy Cuba no está controlada por nadie revolución“Cuba está controlada por Gaesa”, prosiguió, refiriéndose a este conglomerado empresarial que tiene, según él, “18 mil millones de dólares en activos y controla el 70% de la economía cubana”. “Se lucrarán con hoteles, construcciones, bancos, comercios e incluso con el dinero que tus seres queridos te envían desde Estados Unidos: todo, absolutamente todo, pasa por sus manos”, afirmó.
El Secretario de Estado de Estados Unidos renovó la oferta de 100 millones de dólares en ayuda estadounidense, que se distribuirían a través de organizaciones benéficas. El encargado de negocios estadounidense en La Habana, Mike Hammer, discutió esta oferta el lunes con representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, aseguró el martes un funcionario estadounidense.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, consideró que esa acusación “no tenía fundamento jurídico”.
Desviación
El llamamiento de Marco Rubio se produce en un contexto de fuerte tensión entre Washington y La Habana y de crisis económica y energética en la isla caribeña, que sufre interminables cortes eléctricos a causa del bloqueo petrolero estadounidense.
Después de capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, quien fue detenido en Estados Unidos, en enero, la administración Trump está trabajando para aplicar la máxima presión sobre Cuba con la esperanza de un cambio de régimen en la isla ubicada a unos 145 kilómetros de la costa de Florida.
El anuncio llega además el 20 de mayo, que históricamente es el día en que se proclamó la República de Cuba, en 1902, tras la independencia de España y el fin de la ocupación militar estadounidense. El gobierno comunista de la isla propone otras fechas como el advenimiento de la Revolución de Castro el 1 de enero de 1959 porque cree que después de 1902 la isla permaneció efectivamente bajo el dominio de Washington.
“Intervención, injerencia, saqueo, frustración. Esto es lo que significa el 20 de mayo en la historia de #Cuba”, escribió en X el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, sin aludir directamente al mensaje de Marco Rubio.
Según este último, también de origen cubano y ávido opositor de La Habana, “si te obligan a pasar 22 horas al día sin electricidad, no es por una bloquear petrolera impuesta por Estados Unidos. “La verdadera razón por la que hay escasez de electricidad, combustible y alimentos es que quienes controlan su país han robado miles de millones de dólares, sin utilizar nada para ayudar a la gente”, afirmó.
Además del embargo estadounidense en vigor desde 1962, Washington impone desde enero un bloqueo petrolero total a la isla, habiendo autorizado únicamente la llegada de un petrolero ruso.
Raúl Castro, que sucedió a su hermano Fidel como presidente de Cuba, logró en 2015 un histórico acercamiento con Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama, que luego cuestionó Donald Trump.