Nuevo revés judicial para Donald Trump. Un tribunal federal de apelaciones suspendió el viernes una medida emblemática de su política migratoria, que tenía como objetivo impedir que las personas que ingresaron ilegalmente a través de la frontera mexicana solicitaran asilo en Estados Unidos.
Esta decisión reaviva el estancamiento entre el poder ejecutivo estadounidense y los jueces sobre el alcance de los poderes presidenciales en materia de inmigración. Al confirmar la primera decisión del tribunal, el Tribunal recuerda que el marco de asilo es principalmente un asunto del Congreso, lo que limita la capacidad de la administración para imponer restricciones unilateralmente, incluso en nombre del control fronterizo.
La prohibición está contenida en una proclama firmada por el presidente estadounidense en su primer día en el cargo. Donald Trump dice la situación en la frontera sur de Estados Unidos “constituye una invasión” debido a la afluencia de solicitantes para ingresar a Estados Unidos.
“Poderes desorbitados” al ejecutivo
Sin embargo, un juez federal de Washington, la capital, suspendió su aplicación y dictaminó en julio que sólo la Ley de Inmigración y Nacionalidad rige los procedimientos de deportación. “Nada en la Ley de Inmigración y Nacionalidad o en la Constitución confiere al Presidente o a sus representantes los poderes exorbitantes invocados en la proclamación y las directivas sobre su implementación”él escribió.
El viernes, un tribunal de apelaciones de Washington validó este razonamiento. “El Congreso aprobó la ley de asilo (…) Proporcionar a todos los extranjeros “físicamente presentes” en los Estados Unidos el derecho a solicitar asilo y a que se consideren sus solicitudes individuales”.subraya el tribunal de apelaciones.
Si el gobierno quiere cambiar este sistema, “debe presentar sus argumentos al único poder autorizado para cambiar la ley de inmigración y nacionalidad: el Congreso”continúa.
Un programa de expulsión masiva frenado por los tribunales
El juez de primera instancia fue contactado por trece personas, que afirmaban estar huyendo de la persecución en Afganistán, Ecuador, Cuba, Egipto, Brasil, Turquía y Perú, así como por tres ONG que defienden los derechos de los inmigrantes. Seis de ellos ya habían sido expulsados en virtud de esta proclama, afirmó el juez.
Donald Trump ha hecho de la lucha contra la inmigración ilegal una máxima prioridad, citando un “invasión” de los Estados Unidos de “criminales del exterior” y comunicar ampliamente sobre las deportaciones de inmigrantes.
Sin embargo, su programa de expulsiones masivas se ha visto obstaculizado o frenado por múltiples decisiones judiciales, particularmente sobre la base de que las personas objetivo deberían poder hacer valer sus derechos. Las consecuencias prácticas de esta decisión no se conocen de inmediato, especialmente porque se espera que la administración Trump utilice los remedios a su disposición.