Elusivo, audaz, único. David Bowie murió hace justo diez años, el 10 de enero de 2016, a causa de un cáncer. El artista británico -con cuarenta y nueve años de carrera, 23 álbumes y 140 millones de discos vendidos- ha mantenido una especial conexión con Francia. “Sentía un profundo amor por la literatura, la poesía y la pintura francesas”, asegura Alain Lahana, su productor de conciertos en Francia, desde finales de los años 1980 hasta 2003. ¡Para un intelectual como él, esto importa! »
Fue a París donde el joven músico nacido en el distrito londinense de Brixton llegó para su primer concierto en el extranjero, en 1965. Bowie tenía 19 años. Su nombre sigue siendo David Jones y actuó con su grupo, The Lower Third, en Golf Drouot (IXe), un templo del rock en la época. Unos diez años más tarde, se instaló en el castillo de Hérouville, en el Valle del Oise. El lugar, que acogió a los amores de Frédéric Chopin y George Sand, es un estudio de renombre y ha acogido a Elton John y los Bee Gees. El propio Bowie ya había venido allí para grabar “Pin Ups”, editado en 1973.