El ejecutivo metropolitano estuvo presente este martes 9 de junio en el ayuntamiento de Oullins, al norte de Lyon, para presentar su estrategia de “movilidad”. Cinco vicepresidentes, reunidos en torno a Véronique Sarselli, presidenta del Gran Lyon, enumeraron varios estudios en sus observaciones preliminares para intentar establecer su análisis y poner de relieve las dificultades que experimentaría hoy la ciudad de la Galia. Una manera de apoyar el “trabajo serio y responsable” realizado por sus equipos, subraya Véronique Sarselli, en oposición a la definida visión “ideológica” del ex entrenador, cuyo historial ha sido atacado varias veces.
Estas cifras reflejan sobre todo las tensiones existentes entre la comunidad y el municipio, que quedaron en manos de los ambientalistas el pasado mes de marzo. Mientras Pierre Oliver, vicepresidente responsable de carreteras, circulación inteligente y fluidez del tráfico, asegura que el 67% de los residentes metropolitanos que notan un cambio tendrían una opinión negativa del mismo, la consulta municipal lanzada por Grégory Doucet, alcalde de Lyon, el pasado mes de abril, ofrece otra visión. Los resultados muestran que el 72% de los 17.000 participantes quieren mantener el tráfico actual (dedicado a la movilidad suave y a los autobuses, ndr.) en la calle Grenette, en el corazón de la península de Lyon.