El martes 21 de abril, la NASA presentó su nuevo telescopio espacial romano, diseñado para escanear grandes porciones del Universo en busca de exoplanetas pero también de respuestas a los grandes misterios físicos de la materia y la energía oscura.
Este telescopio de última generación “ofrecerá a la Tierra un nuevo atlas del Universo”El jefe de la NASA, Jared Isaacman, se alegró el martes desde el Centro Goddard de la agencia espacial estadounidense en Maryland, donde se completó el montaje. Con más de 12 metros de altura, este dispositivo plateado equipado con inmensos paneles solares será transportado a Florida para ser enviado al espacio a principios de septiembre, a bordo de un cohete SpaceX.
Desarrollado durante más de una década a un costo de más de 4 mil millones de dólares, recibió su nombre en honor a una de las más grandes astrónomas de Estados Unidos, Nancy Grace Roman, apodada la “madre del Hubble”, el nombre de otro telescopio emblemático de la NASA.
Más de treinta y cinco años después de su puesta en servicio, que nos enseñó que nuestro universo se estaba expandiendo más rápido de lo que pensábamos, el Telescopio Espacial Romano tendrá la tarea de responder preguntas que siguen sin respuesta. Con su amplio campo de visión, más de 100 veces mayor que el del Hubble, explorará vastas zonas del cielo desde un punto de observación privilegiado, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.
Estudia lo invisible
“Nos enviará 11 terabytes de datos al día, lo que significa que sólo en el primer año nos habrá proporcionado más datos de los que habrá recogido el telescopio Hubble en toda su vida”subraya Mark Melton, analista de sistemas romanos de la Agence France-Presse (AFP).
Gracias a esta lente gran angular, la NASA podrá crear un vasto inventario de los objetos que componen nuestro universo, explica Nicky Fox, jefe de actividades científicas de la NASA, que prevé así “descubrir decenas de miles de nuevos planetas” o incluso “miles de supernovas”es decir, estrellas masivas al final de sus vidas. Mucha información que permitirá a la NASA identificar áreas de interés que luego podrán ser analizadas por telescopios complementarios, como el famoso James Webb.
Pero Roman también pretende estudiar lo invisible: la materia y la energía oscuras, cuyo origen se desconoce pero que se cree que representan el 95% del Universo. Gracias a su visión infrarroja, podrá observar la luz emitida por los objetos celestes hace miles de millones de años y así retroceder en el tiempo para comprender mejor estos dos misteriosos fenómenos. El primero se percibe como una especie de pegamento gravitacional y el segundo como una fuerza repulsiva implicada en la famosa expansión de nuestro universo.
Revertir nuestra comprensión actual de la estructura del Universo
Complementando el trabajo del Observatorio Rubin en Chile y la sonda Euclid de la Agencia Espacial Europea, Roman“estudia cómo se estructura la materia oscura en el tiempo cósmico”pero también para calcular “velocidad” a lo cual algunos “Las galaxias se están alejando de nosotros”explica Darryl Seligman, profesor-investigador de astronomía de la Universidad de Michigan, que no oculta su entusiasmo por este nuevo telescopio.
De hecho, estas observaciones podrían revolucionar nuestra comprensión actual de la estructura del Universo, afirma Julie McEnery, astrofísica responsable del telescopio romano. “Las observaciones actuales sugieren que nuestro modelo estándar del Universo es incorrecto. Roman podrá confirmarlo y encaminarnos hacia la comprensión de lo que es correcto”.resume a la AFP.
El mayor valor de este nuevo telescopio reside, pues, en esta parte de lo desconocido, insisten los expertos: lo que nos permitirá descubrir y que hoy ni siquiera es imaginable. “Si Roman alguna vez gana el Premio Nobel, probablemente será por algo en lo que aún no hemos pensado”sonríe Mark Melton.