Los trabajadores de la empresa Eurallumina de Portovesme, en el suroeste de Cerdeña, que llevaban 13 días encima de un silo de 40 metros para protestar contra el posible cierre de la fábrica, vinculada a Rusia y por tanto afectada por sanciones, se desplomaron tras una visita a la fábrica de la ministra de Trabajo, Marina Calderone. La asamblea de trabajadores valoró positivamente la reunión y la ministra (que es sarda) declaró su solidaridad, pero no está claro qué compromisos ha asumido el gobierno para remediar la situación. Sin embargo, la movilización de los trabajadores continuará al menos hasta el 10 de diciembre, cuando está prevista una reunión con el ministro de Empresa y Made in Italy, Adolfo Urso.
Eurallumina es propiedad de UC Rusal, una gran empresa rusa de producción de aluminio, por lo que sus activos fueron congelados en 2023 debido a las sanciones europeas contra Rusia. En los últimos años, la UC Rusal siguió pagando los gastos de Eurallumina, pero declaró que a partir del 31 de diciembre dejaría de hacerlo por falta de fondos: por lo tanto, los trabajadores solicitaron la intervención del gobierno. En los últimos años, Eurallumina no ha producido nada, pero no ha parado del todo: decenas de personas siguen trabajando allí, manteniendo activas las fábricas y un sistema hidráulico para evitar la contaminación de los acuíferos circundantes.
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