El dólar estadounidense ha estado cayendo constantemente durante un año, alcanzando su nivel más bajo desde julio de 2021. Esta caída se debe en gran medida a la doctrina defendida por el presidente estadounidense Donald Trump. Al presionar a la Reserva Federal (el banco central de Estados Unidos) para que mantenga las tasas de interés más bajas para estimular la economía, hace que el dólar sea menos atractivo para los inversores extranjeros.
Esta pérdida de confianza en la moneda estadounidense anima a los inversores a diversificar sus inversiones recurriendo a otros países, explica el Financial Times. Lo que parece ser el fin del “dólar todopoderoso” es una verdadera bendición para algunas monedas emergentes. En efecto, “Los mercados bursátiles de Turquía, Brasil, Sudáfrica, Chile, México y Taiwán han subido al menos un 10% en términos de dólares este mes, mientras que los de Colombia y Corea han experimentado ganancias de más del 20%”indica el medio.
Una situación inestable
Las materias primas y algunos sectores estratégicos están fortaleciendo los índices bursátiles emergentes. El real brasileño, el peso mexicano, el peso chileno y el rand sudafricano se encuentran entre las principales monedas mundiales de mejor desempeño este año, ganando entre un 5% y un 6% frente al dólar.
Los flujos de capital hacia los mercados emergentes no sólo están impulsados por la actual debilidad del dólar, sino también por una estrategia de diversificación. Los inversores globales buscan distribuir su dinero en más regiones del mundo, atraídos por mayores rendimientos, en lugar de concentrarlo todo en Estados Unidos. Los bonos emitidos por los países emergentes representan hoy casi 25.000 millones de dólares (21.000 millones de euros), casi tanto como el mercado de bonos americano.
Muchos otros factores han amplificado esta dinámica. En primer lugar, las altas tasas de interés que se practican en muchos países emergentes atraen masivamente capital extranjero. Posteriormente, la demanda mundial de inteligencia artificial hizo subir los precios de los chips electrónicos, beneficiando particularmente a los fabricantes taiwaneses y coreanos. En Sudáfrica, los índices alcanzaron niveles récord, impulsados por los bancos y la minería en su mejor momento.
La tendencia sigue siendo frágil. Incluso después de impresionantes ganancias desde principios de año, los mercados emergentes siguen siendo particularmente sensibles al más mínimo cambio en el dólar. Un aumento de la moneda estadounidense podría frenar rápidamente el apetito de los inversores, mientras que la más mínima señal política o económica de Estados Unidos es suficiente para crear incertidumbre en los mercados globales.