DEn la carta que anunciaba su despido, un trabajador del sector automotor encontró ofertas de trabajo adjuntas a empresas ubicadas en las cercanías. Los conoce a todos porque trabajó allí como trabajador temporal cuando era más joven, y rápidamente los compara: “ En estos dos han visto cuánto conservan; en esto, las condiciones son realmente duras…” Un administrador autorizado realiza el mismo ejercicio de comparación: «Me hubiera gustado dejar la industria del automóvil, porque el sector no tiene un futuro brillante por delante, pero el problema de la industria alimentaria es que paga menos.» Ambos lo saben por experiencia: hay trabajos que son mejores que otros.
Pero, ¿podemos objetivar estas diferencias en la calidad del trabajo? En una nota para France Stratégie publicada a finales de 2023, los economistas Vincent Donne, Acher Elbaz y Christine Erhel propusieron una tabla de valoración. En función de la puntuación obtenida en una serie de indicadores –salario, condiciones de trabajo, jornada, representación colectiva, etc.–, las profesiones se han clasificado en seis grupos, en una tabla graduada del rojo oscuro (las más desfavorables) al verde oscuro (las más positivas). “Ninguna configuración es ideal, (…) pero no todas las configuraciones son iguales”, señalaron los autores.
Las ocupaciones de trabajadores calificados en la industria automotriz aparecen en tonos de verde, uno de los dos grupos con “rasgos positivos generales”. La continua erosión del sector en Francia (140.000 puestos de trabajo menos entre 2010 y 2023) señala la desaparición de un sector donde se podían hacer carreras, con salarios honorables, en fábricas donde los sindicatos tenían una base y donde la gente estaba preocupada por las condiciones laborales. ¿Qué sectores ofrecerán mañana las mismas garantías? Ésta es una de las cuestiones que plantean las turbulencias que se están produciendo en el mercado laboral francés, envuelto en múltiples incendios, entre ellos el aumento de la competencia china, la crisis climática y el uso de la inteligencia artificial (IA). Porque, entre las profesiones más amenazadas en la actualidad, se encuentran muchas de las que estos investigadores señalan en tonos de verde.
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