No tiene sentido apresurarse, hay que empezar a tiempo. Edouard Philippe ha hecho suya la máxima de La Fontaine desde su temprana declaración de candidatura a las elecciones presidenciales, en septiembre de 2024. Un rasgo del carácter del normando: le gusta sopesar, sopesar, consultar. También precaución estratégica. El juppeísta sigue marcado por el fracaso de su mentor, en 2016, que ganó las primarias de la derecha demasiado rápido (fue derrotado en la segunda vuelta por François Fillon) y entró en campaña demasiado pronto.
Así pues, aunque a un año de las elecciones sopla un viento presidencial que le sitúa en la posición de favorito para enfrentarse a la Agrupación Nacional (RN) en la segunda vuelta, Edouard Philippe no tiene intención de ceder a las prisas. Coronado por su reelección en El Havre (Sena Marítimo) durante las elecciones municipales, reanudó su gira francesa con vistas a 2027, el miércoles 15 y el jueves 16 de abril, en Bretaña. Se reunió con empresarios, ganaderos y pescadores y grabó la manifestación del presidente (otro a la derecha) del departamento de Finisterre, Mäel de Calan, antiguo compañero de viaje de la UMP.
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