Roma, 22 de mayo. (Adnkronos/Labitalia) – “Italia está entrando en una fase histórica en la que la demografía, la tecnología y el trabajo evolucionan simultáneamente. Y es precisamente en estos pasajes donde se mide la capacidad de las instituciones para seguir siendo creíbles”. Este es el mensaje lanzado por el presidente del INPS, Gabriele Fava, durante el Día del Trabajo, la manifestación de los asesores laborales que se desarrolla en la Nuvola all’Eur en Roma. “La inteligencia artificial – explicó – no es simplemente una innovación tecnológica. Es una transformación estructural de la relación entre los ciudadanos, el trabajo y el Estado”. Según Fava, el riesgo hoy no es el progreso de la tecnología, sino el uso de categorías administrativas del siglo XX para regir las transformaciones del siglo XXI.
“En un país – afirmó – marcado por un bajo crecimiento, una población que envejece y una presión creciente sobre el bienestar social, el verdadero problema no es defender sistemas construidos para otra época. Se trata más bien de comprender cómo hacerlos sostenibles en una economía en evolución”. De ahí la elección del INPS para acelerar la gobernanza digital y el uso estratégico de la IA, con más de 70 proyectos activos dedicados a la simplificación administrativa, la personalización de los servicios, la interoperabilidad y la accesibilidad de los datos. “No estamos construyendo algoritmos – aclaró – que sustituyan a las personas. Estamos construyendo primero instituciones capaces de comprender las necesidades de las personas”.
En el centro de la intervención también está el concepto de bienestar generativo: un modelo que no sólo interviene después de la emergencia social, sino que intenta anticipar la fragilidad y las transiciones: “La sostenibilidad del bienestar no se construye comprimiendo los derechos. Se construye aumentando el trabajo, la participación, la productividad y la confianza”. Fava indicó a continuación lo que considera el desafío decisivo de los próximos años: “El mayor riesgo no es la crisis provocada por la IA, sino la confrontación de las transformaciones de época con herramientas diseñadas para otro siglo. »
“El mundo del trabajo está cambiando, queremos estar al día con los tiempos y por tanto con los cambios, con un nuevo modelo de protección social. Con la protección social generativa que he llevado a cabo desde el inicio de mi mandato, que es un nuevo modelo de protección social, un nuevo modelo de protección social activa”.
“Estamos pasando – explicó – de una protección social que escucha a una protección social que se anticipa. Y con los datos, somos la mayor base de datos de Europa, somos la mayor infraestructura social de Europa. Con los datos, de forma predictiva, podemos anticiparnos a las necesidades sociales y responder a ellas con herramientas actuales, herramientas concretas, como lo hacemos”.
El sistema social europeo atraviesa una fase de profunda transformación, marcada por un bajo crecimiento, presión demográfica y cambios acelerados en el trabajo. Ya no se trata de ajustes marginales, sino de repensar estructuralmente el modelo social. En este escenario, la inteligencia artificial no es una simple herramienta tecnológica, sino una palanca para redefinir la arquitectura pública. “Los datos – explicó – ya no son un subproducto administrativo. Constituyen la nueva infraestructura social”. Sobre esta premisa se basa el camino de desarrollo del INPS, que hoy cuenta con una de las bases de información más amplias del sistema europeo de protección social. El punto de inflexión es cultural antes incluso tecnológico. La lógica de los silos administrativos se está superando en favor de un modelo centrado en la persona y sus necesidades reales.
“Ya no es – subrayó – la organización la que define los servicios. Son las necesidades las que redefinen la organización”. Es en este pasaje donde reside el corazón de la visión estratégica, la construcción de un bienestar generativo capaz no sólo de responder a las demandas, sino de interceptar de antemano la fragilidad y las transiciones sociales. La combinación de gobernanza de datos e inteligencia artificial marca un cambio de paradigma, de un sistema reactivo a uno progresivamente predictivo. El INPS, desde esta perspectiva, ya no es sólo un proveedor de servicios, sino una plataforma pública para el conocimiento y la gobernanza de los fenómenos sociales. “Los datos fiables – aclaró – no son archivos. Son un bien de soberanía pública y un instrumento para la gobernanza inteligente del bienestar”. De esta infraestructura surgen tres direcciones. Apertura a ecosistemas de innovación, colaboración con startups y stakeholders externos, uso de datos para investigación y desarrollo en ámbitos sociales y tecnológicos. De cara al futuro, la convergencia entre datos e inteligencia artificial introduce un nuevo servicio público, una inteligencia social capaz de leer los fenómenos en tiempo real y dirigir los recursos de manera más eficiente.
Para Fava, no se trata de tecnología, sino institucional: “El verdadero cambio no es digital. Es el paso de una administración que registra el presente a una institución que empieza a entenderlo tal como sucede”. Una transformación que marca la entrada a una nueva fase del bienestar europeo, cada vez menos burocrática y cada vez más adaptable, construida en torno a la relación dinámica entre los datos, las decisiones públicas y la vida de los ciudadanos.
“El futuro no se anuncia, se organiza”. Fava destacó el papel del Instituto como “la mayor infraestructura social del país” y reiteró el papel central de los jóvenes: “Por ellos pasa la sostenibilidad, el futuro mismo. No hay seguridad social sin trabajo, no hay jubilación sin trabajo”. De ahí, añadió, el compromiso del INPS con los niños, “futuros contribuyentes”, y con las empresas, “columna vertebral productiva” del país.
Para conocer a los jóvenes, el INPS lanzó el portal juventud, el primer espacio digital italiano con más de 50 servicios dedicados a los menores de 35 años.