Los testigos siguen desfilando por los pasillos de la fiscalía de Milán para la investigación en la que se han imputado a cinco personas, incluidos árbitros designados y oficiales de partido, entre ellos el autosuspendido Gianluca Rocchi y el supervisor del VAR Andrea Gervasoni. Investigación que investiga las supuestas “reclamaciones” de nombramientos de los clubes y que también pretende arrojar luz sobre la relación entre Rocchi y Giorgio Schenone, jefe de árbitros del Inter que no ha sido objeto de investigación. Ayer por la tarde, durante unas tres horas, Andrea Butti, jefe de la oficina de competiciones de la Lega Serie A, compareció ante el fiscal Maurizio Ascione. Butti, entrenador del Inter de 2002 a 2013, club en el que ocupó diversos cargos -desde jefe del gabinete de prensa hasta director técnico del primer equipo-, desde 2019 es responsable de las competiciones y del funcionamiento de la Lega Serie A. Poco antes, también ayer, fue escuchado como testigo desde esta temporada hasta el año pasado Riccardo Pinzani, ex árbitro y jefe de árbitros del club de la Lazio, coordinador de relaciones con los clubes de fútbol de Aia, el club italiano. Asociación de árbitros.
En la investigación también habría escuchas telefónicas entre Rocchi y Pinzani, que se remontan a hace un año, es decir, cuando este último era el responsable de la FIGC encargado de las relaciones entre Aia y el club.
Lorenzo Dallari, director editorial de la Lega Serie A, también estaría incluido en la nueva ronda de audiencias prevista para los próximos días. Sin embargo, en las próximas semanas Giorgio Schenone debería comparecer como testigo.