“No usaré la fuerza”. En enero, en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente estadounidense Donald Trump dio un giro radical respecto de Groenlandia, después de dejar flotar durante semanas la amenaza de anexión. Washington codiciaba el territorio autónomo danés por su posición geográfica estratégica, pero también por su subsuelo rico en tierras raras, metales fundamentales para numerosas industrias, desde la automovilística hasta la aeronáutica. En este último punto, Estados Unidos, que intenta a toda costa reducir su dependencia de las tierras raras procedentes de China, no se ha dado por vencido. Lo que no se logró militarmente está a punto de lograrse gracias a la otra gran fuerza del país: Wall Street.
Con algunas operaciones financieras, Critical Metals, empresa estadounidense creada en 2022, se ha hecho con el control total de un importante depósito de tierras raras en Groenlandia, el mayor fuera de China por su alto contenido en elementos pesados (terbio, disprosio, etc.), los más buscados por sus aplicaciones sobre todo en armas. Administrar este sitio a un costo asequible sigue siendo un desafío tecnológico considerable, pero la forma en que se orquestó esta adquisición parece ser un caso de libro de texto: una prueba más de la capacidad de los mercados financieros estadounidenses para magnetizar al resto del mundo.
Originalmente, Critical Metals era sólo una filial de una empresa minera australiana, European Lithium. Este último tiene previsto desarrollar un proyecto de extracción de litio en Europa, en particular en Austria. Pero para ello necesita capital. Así, en febrero de 2022, European Lithium consolidó sus actividades en una sola empresa, Critical Metals, cuya sede operativa se trasladó a Nueva York, para luego fusionar esta entidad con una SPAC (empresa de adquisición de propósito especial), se trata de empresas que captan fondos de inversores con el objetivo de realizar adquisiciones.
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