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La asociación animalista L214 anunció el jueves que había presentado una denuncia contra una granja porcina de Morbihan, acusada en particular de “maltrato grave” a los lechones que, según afirma, son castrados sin anestesia y sacrificados sumariamente cuando se consideran demasiado débiles.

Interrogado por la AFP, el agricultor de Kergrist, cerca de Pontivy, no quiso reaccionar ante estas acusaciones.

“Un delito grave”

Según L214, las imágenes filmadas a finales de febrero en esta “maternidad colectiva” con mil cerdas revelaron “delitos graves”, entre ellos la castración sin anestesia, prohibida en Francia a partir de 2022, y el “golpe” de los lechones para matarlos cuando se consideran demasiado débiles.

“Lo que revelan las imágenes constituye, por tanto, un delito grave, punible penalmente por abuso grave”, asegura L214. La asociación acusa también a los ganaderos de dejar “cadáveres en descomposición” entre los vivos y de abandonar a “cerdas gravemente heridas” sin tratamiento en corrales cubiertos de aguas residuales.

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Afirma que presentó una denuncia el 20 de abril ante la fiscalía de Lorient por “abuso y malos tratos graves” y que pidió “la intervención inmediata de los servicios veterinarios de Morbihan”.

Esta explotación fue objeto de una inspección por parte de los servicios estatales el 17 de abril y “las irregularidades detectadas justificaron una advertencia formal por el cumplimiento de las normas aplicables en materia de protección de los animales”, sin ningún elemento “que justifique hasta ahora el cierre inmediato de la explotación”, precisó la prefectura de Morbihan en un comunicado.

La cooperativa bretona Eureden fue destacada

L214 critica también a la cooperativa bretona Eureden (brands d’aucy, Paysan Breton, etc.) que, según ella, “recomienda esta cría y comercializa su producción”.

Eureden “se presenta como un actor comprometido con el bienestar animal, en contradicción con la realidad de sus granjas porcinas que muestran las imágenes de la investigación”, escribe la asociación en un comunicado de prensa. Contactado por la AFP, Eureden no quiso hacer comentarios.

Con 485 ganaderos miembros y más de 1,3 millones de cerdos vendidos al año, Eureden tiene para L214 “una gran responsabilidad en el mantenimiento de un sistema que causa un sufrimiento intenso y diario a los animales”.

La asociación pide a la cooperativa que se comprometa a respetar una serie de normas mínimas que incluyen el abandono de las jaulas individuales para las cerdas y el fin de las mutilaciones, incluida la castración.

En marzo de 2025, Inaporc, que representa a los profesionales de la industria porcina francesa, consideró que este parámetro era “totalmente imposible de aplicar para los ganaderos y transformadores” porque requeriría “la destrucción y reconstrucción de todas las granjas porcinas francesas”, con un coste adicional de más de 7.700 millones de euros.

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