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Un encuentro inédito, ciertamente no ultrasecreto, el del Papa León con los 007 italianos que ayer por la mañana, con motivo del Jubileo y del centenario de la fundación de los primeros servicios secretos, cruzaron las puertas del Vaticano para una audiencia especial concedida por el Pontífice.

No es ningún misterio que durante la Segunda Guerra Mundial y durante toda la Guerra Fría, el Vaticano fue un cruce de topos infiltrados por países de ambos bloques (desde Estados Unidos hasta la Unión Soviética, pasando por Alemania Oriental, Polonia y Checoslovaquia). Esta vez, sin embargo, todo estuvo organizado bajo la dirección del subsecretario de la Presidencia del Consejo, Alfredo Mantovano, autoridad delegada, que acompañó a los líderes y funcionarios de la inteligencia italiana hasta el Papa. Leone, en su discurso en el Aula de Bendición, agradeció a los servicios de inteligencia su colaboración con la Gendarmería vaticana y sus esfuerzos para garantizar la seguridad de la Santa Sede y de la Ciudad del Vaticano, pero también pidió controlar el uso de la información, especialmente de quienes trabajan en la sombra. La recomendación de Leone fue clara: “Es necesario un seguimiento riguroso”, afirmó Prévost, “para que la información confidencial no se utilice para intimidar, manipular, chantajear o desacreditar los servicios de políticos, periodistas u otros actores de la sociedad civil”.

Según el Papa, los 007, por el contrario, deben “tener siempre presente el bien común, aprendiendo a evaluar las diferentes situaciones con criterio y equilibrio, permaneciendo firmemente anclados en los principios legales y éticos que anteponen la dignidad de la persona humana a todo lo demás”.

El discurso de Leone abordó también el tema de las nuevas tecnologías y de la revolución digital: “El intercambio masivo y continuo de información – dijo el Pontífice a los hombres de los servicios italianos – exige vigilancia y conciencia crítica sobre algunas cuestiones de vital importancia, como la distinción entre verdad y noticias falsas, la exposición indebida de la vida privada, la manipulación de los más vulnerables, la lógica del chantaje, la incitación al odio y a la violencia”.

León

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