doNo es ni el promontorio ni la península de Cyrano. Más bien se parece al apéndice aplastado por toda una vida de embriaguez al estilo Mike Tyson. “A mi esposa no le gusta. Le parece demasiado grande. A mí me gusta mucho. Cuando tienes nariz de boxeador, nadie te molesta”. bromea Henri*, pelo corto, rostro curtido, mirada amable pero sostenida por unos ojos oscuros que revelan una fuerte determinación.
¡A sus 62 años, este fornido repartidor ha aportado mucho! Los que reparte la enfermedad sin contar. Su nuevo “flameado”, sin ofender a la señora, es una auténtica hazaña quirúrgica realizada por la profesora Agnès Dupret-Bories, otorrinolaringóloga especialista en reconstrucción maxilofacial del Oncopole/CHU de Toulouse (Alto Garona).
Esta historia de la nariz comenzó hace cinco años con el cáncer…