Iris Katzenberger está harta de un defecto físico. Razón suficiente para que la estrella de televisión pasara por el quirófano.
Iris Katzenberger (58) traza una línea en la arena. El deporte ya no la ayuda y no se siente bien: ahora la madre de Daniela Katzenberger pasa por el quirófano.
Iris Katzenberger tiene los brazos extendidos
“Quienes nunca se han sometido a una cirugía estética, definitivamente somos unas locas adictas a la belleza”, dice Daniela Katzenberger a RTL sobre la próxima cirugía estética de su madre. Y continúa: “Pero al final, realmente no nos importa”.
Motivo del revuelo: Iris Katzenberger, ex Klein, pasa cuatro horas bajo el quirófano. Quiere someterse a una operación en sus brazos flácidos para eliminar las antiestéticas arrugas de su piel. “Ahora me molesta cuando llevo un vestido. También desfilo como modelo y no queda bonito”, explica la mujer de 58 años.
Daniela Katzenberger dice: “Es muy difícil afrontar la verdad”
Katzenberger explica que el deporte ya no ayuda. También sufre de lipedema. Se trata de un trastorno crónico y progresivo de la distribución de la grasa en el que las células grasas se acumulan de manera desigual, generalmente en las piernas, caderas, nalgas y, a menudo, en los brazos. Afecta casi exclusivamente a mujeres y suele ir acompañada de dolor.
Según su hija Daniela, vivir en público también tiene sus desventajas. Te ves en fotos una y otra vez. Dice: “Te enfrentas a la verdad con tanta dureza que resulta sencillamente dolorosa. Y quien diga lo contrario miente”.