Las molestias para los usuarios del extenso metro de Londres son cada vez mayores, obligados ahora a buscar alternativas con autobuses, bicicletas o rutas a pie, debido a una huelga convocada por los maquinistas pertenecientes al acrónimo RMT, el combativo sindicato del transporte británico. La abstención laboral forma parte de otro conflicto en el mundo laboral del Reino, entre los sindicatos, por un lado, y las empresas de servicios públicos (pero también las autoridades políticas), por el otro. En el caso del popular “metro”, utilizado diariamente por millones de pasajeros en la capital británica, residentes, viajeros y turistas, los disturbios se prolongaron desde ayer durante cuatro días consecutivos, con interrupciones del servicio en forma damero en determinados momentos.
Esta iniciativa está provocando importantes retrasos, ralentizaciones y paradas totales en algunas de las numerosas líneas del metro de Londres. Los representantes sindicales lamentan las molestias, pero rechazan las críticas de la administración de la ciudad encabezada por el alcalde laborista Sadiq Khan (que supervisa la empresa de gestión del transporte urbano), de los directivos de la empresa o del propio Gobierno británico (también laborista) de Keir Starmer. Mientras afirman haberse visto “obligados” a proclamar nuevas huelgas tras la negativa de los dirigentes de Transport for London (Tfl) a negociar modificaciones sustanciales a la versión actualizada de un contrato sobre organización del trabajo rechazado por la mayoría de sus afiliados “durante dos referendos”.