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Quedó claro desde el principio que el gobierno italiano tenía grandes dudas sobre el uso de los 210 mil millones de euros en activos rusos congelados para garantizar el “préstamo de reparaciones” de 90 mil millones de euros a Ucrania. Tanto es así que el viernes pasado, la luz verde de Italia a la inmovilización de los activos de Moscú – condición previa necesaria para decidir luego utilizarlos para garantizar los recursos financieros que se asignarán a Kiev – quedó “condicionada” a la exploración continua de “hipótesis alternativas”, como “un préstamo de la UE” o “una solución puente”.

Tantas dudas que ayer el gobierno italiano puso en blanco y negro. Y esta vez -a diferencia de lo que ha ocurrido, por ejemplo, desde el inicio de la legislatura sobre la renovación del decreto sobre armas para Ucrania- sin demasiadas distinciones dentro de la mayoría. A pesar de los matices, en realidad las dudas del Palacio Chigi -y por tanto de Giorgia Meloni- son las mismas que expresó el viceprimer ministro Antonio Tajani. “Aprobamos la propuesta de congelar” los activos rusos, explica el líder de Forza Italia, pero ahora “el uso de estos activos para financiar Kiev no es un paso automático”. “Tenemos serias dudas desde el punto de vista jurídico, porque – añade Tajani – si hubiera un juicio por parte rusa y perdiéramos, sería un daño no sólo para Italia sino para toda Europa”. Exactamente las mismas dudas surgen de Fratelli d’Italia. “Sin perjuicio del apoyo a Ucrania – explica Carlo Fidanza, vicepresidente de ECR y jefe de la delegación de IED en Bruselas – creemos que es necesario seguir trabajando a nivel técnico-jurídico para encontrar una solución duradera para los presupuestos nacionales”. “Esto se aplica a Bélgica, pero – añade Fidanza al margen del evento Atreju – también se aplica a otros Estados europeos interesados, como Italia”.

De hecho, de los 210 mil millones de euros de activos rusos en Europa, 185 están alojados en Bélgica a través de Euroclear (una empresa de servicios financieros con sede en Bruselas). Los 25.000 millones restantes, sin embargo, se reparten entre Francia, Alemania, Italia, Suecia y Chipre. Ésta es una de las razones por las que el Palacio Chigi espera soluciones “sostenibles” que impliquen compartir riesgos entre todos los países de la UE. Una posición que refuerza las dudas ya expresadas por Bélgica y que, dado el peso de Italia en Bruselas, no facilita la búsqueda de un acuerdo durante el último Consejo Europeo de 2025 que se celebrará la próxima semana.

Matteo Salvini también habló sobre el tema, obviamente en un tono mucho más ligero. “Lo considero una apuesta, una imprudencia. Y el gobierno italiano lo ha hecho bien. Porque – dice el viceprimer ministro de la Liga Norte – estamos en un mercado libre y no estamos en guerra con Rusia”. Luego el mensaje: “O esta tarde alguien en Bruselas, en París, en Berlín ha declarado la guerra a Rusia, o me parece que en Bruselas alguien está jugando con fuego”. En definitiva, no sólo un distanciamiento sino un ataque más contra la Unión Europea. Con un corolario: “Dicen que recibo órdenes de Vladimir Putin, pero por la noche llamo a mi hija y no al Kremlin”.

Otro frente es el de la ampliación del decreto sobre ayuda militar a Kiev. Siempre renovado, como ocurre cada fin de año desde el inicio de la legislatura, con todo el respeto que debo al distanciamiento de Salvini. Tanto es así que, a pesar de las garantías llegadas el viernes por la tarde a Atreju del subsecretario de la Presidencia del Consejo, Giovanbattista Fazzolari, ayer por la mañana el senador de la Liga Norte, Claudio Borghi, consideró oportuno reiterar que “la Liga no votará a favor de una simple pero enésima nueva propuesta del antiguo decreto sobre las armas” y que sería una señal de “cambio” y de “discontinuidad” que “tiene en cuenta las negociaciones de “paz” en curso. Una afirmación que no es en absoluto casual y que también solicita el propio Salvini.

En realidad, una vez más, no hay dudas sobre la luz verde para el decreto ucraniano antes del 31 de diciembre. “Estamos al lado de Kiev y – explica el ministro de Relaciones con el Parlamento, Luca Ciriani, a Marine di Atreju – finalmente este decreto será aprobado, como todos los demás antes”.

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