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“No podemos creer en Jesús e ir a la guerra. No podemos creer en Jesús y matar gente inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a los que sufren, a los que lloran, a los que huyen de la pobreza”. La altura de la torre de Jesús y la cruz que la domina, que celebra la inauguración, son la oportunidad para Papa León redefiniendo los altibajos de la gramática cristiana. Frente a los reyes de España, Felipe y Letizia, el presidente del gobierno Pedro Sánchez, cientos de fieles en la basílica pero idealmente, entre pantallas gigantes y televisión en directo, todos España y al mundo entero, el Papa pronuncia palabras claras: “La Cruz de Cristo, colocada en lo alto de esta basílica, es la cruz de los últimos que se hacen primeros, de los pecadores que se hacen santos, de los muertos que resucitarán”.

la celebración

Es el colofón de la jornada del Papa León en Barcelona, ​​segunda escala de su viaje a España donde volvió a lanzar llamamientos a la concordia y a la superación de las divisiones. “Renunciamos a los insultos, a los juicios precipitados, a las calumnias y a las calumnias”, incluso en las redes sociales”, declaró sobre la Abadía de Montserrat al final de la mañana. Para añadir inmediatamente: “Dejemos de lado la armadura que poco a poco ha endurecido el corazón”, Jesús “no lleva armadura”, “volvamos al camino de la misericordia, de la reconciliación, de la verdad”. “Al mismo tiempo”, Jesús “desenmascara la violencia que se puede esconder en nuestras palabras y en nuestras actitudes: la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresión que divide”, “la violencia oculta puede muchas veces vestir una armadura aparente con la que intentamos proteger nuestras heridas”. “La dignidad del hombre no depende de la riqueza que acumula”, afirmó por el contrario esta tarde en un encuentro con los sectores más marginales de la capital catalana, en el característico y difícil barrio del Raval. Presionado por las preguntas de un niño de seis años, Renzo, el Papa también admite que “no pensaba ser Pontífice” y aprovecha el Mundial de Fútbol que comenzará mañana para lanzar un nuevo mensaje: “El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una competición para lucirse, sino un viaje que aprendemos a recorrer juntos. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás todavía no ha comprendido la vida”. Monasterio, pero aún hoy excluido de un encuentro cara a cara con el pontífice. “León

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