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¿Deberíamos reducir o no los impuestos a la producción, estos múltiples impuestos que costarán a las empresas francesas 96 mil millones de euros en 2024 y que aportarán lo mismo a las finanzas públicas, según un estudio de Bercy publicado el martes 19 de mayo? La batalla se desarrollará durante las negociaciones presupuestarias para 2027 este otoño, y luego durante la campaña electoral presidencial. Pero el debate ya ha comenzado. Con un desafío importante: la reanudación o no de la política de abastecimiento “pro-negocios”llevado a cabo desde el primer mandato de cinco años de Emmanuel Macron e interrumpido por la crisis de las finanzas públicas.

Para los empleadores, la respuesta es obvia: es urgente reducir los impuestos a la producción. “Para nuestras empresas, que producen en Francia y exportan a todo el mundo, estos impuestos representan una carga real, reducen su competitividad, afirma Alexandre Montay, delegado general del Movimiento de las Medianas Empresas (METI). Es esencial retomar el camino de la recuperación, especialmente hoy, en un contexto de crecimiento cero y competencia global feroz. » SÍ, “Estos impuestos penalizan especialmente a la industria, gravando a las empresas independientemente de su rentabilidad”afirma Medef.

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