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¿Te gustaría cortarte la mano y verla caminando a tu lado durante años como si nada? Este es claramente el tema de un estudio realizado en las profundidades heladas del Atlántico y del Ártico, donde los investigadores observaron un tipo de pepino de mar cuya pata amputada mostraba una capacidad excepcional de regeneración.

La especie en cuestión Psolus fabricii o Scarlet Psolus, pertenece a los pepinos de mar dendroquirótidos. Con su cuerpo suave y escamoso y sus tentáculos de color rojo sangre, ya tiene algo con lo que los fanáticos de Lovecraft pueden fantasear. Sus numerosos pies tubulares le permiten moverse en el fondo del océano, pero esta delicada morfología también lo expone a lesiones, resume un artículo del sitio especializado Refractor.

Para comprender lo que sucedía en el caso de lesiones graves, los investigadores tomaron varias muestras (por tanto, de miembros amputados) y las observaron durante varias semanas. Analizaron tejidos, estructuras anatómicas e incluso monitorearon la absorción de nutrientes utilizando aminoácidos y amoníaco que se encuentran en el agua de mar.

Una vida independiente

Muy rápidamente, los resultados sorprendieron al equipo: en lugar de deteriorarse, un pie amputado inicia un verdadero proceso de reparación. Las células viejas y nuevas se mezclan, las células inmunes se multiplican y el tejido amputado se transforma gradualmente en una masa esférica de músculo vivo y tejido conectivo.

Después de un mes, la herida se había vuelto casi indistinguible del resto de la muestra. Las células pigmentadas se habían hundido más profundamente, dejando una especie de nueva piel translúcida en la superficie. Lo más sorprendente es que algunas de estas plantas continuaron sobreviviendo durante años en acuarios de laboratorio, pacíficamente enterradas bajo una capa de sedimento.

Estas extremidades no se convirtieron en un animal completamente nuevo, sino que aún vivían de forma independiente, absorbiendo nutrientes del suelo como si tuvieran una existencia propia.

Esta capacidad de sobrevivir es tanto más intrigante cuanto que fue observada en un entorno extremadamente hostil. Sin embargo, es posible que el agua de mar natural, rica en bacterias y materia orgánica, en realidad nutriera los tejidos y fomentara su crecimiento. Para los científicos, este descubrimiento muestra hasta qué punto el medio marino aún puede albergar mecanismos biológicos desconocidos.

Otros animales son capaces de hazañas de este tipo: las salamandras pueden regenerar sus extremidades, algunas medusas pueden rejuvenecerse regresando a una etapa de vida anterior, etc. Recientemente, los investigadores lograron regenerar dedos amputados en ratones, allanando el camino para una posible regeneración en los mamíferos… pero habrá que esperar un poco más.



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