La verdadera prioridad es formar a las personas para que comprendan la inteligencia artificial; el riesgo no proviene de la tecnología en sí sino de cómo la interpretamos. Este es el mensaje contenido en la carta abierta de más de 130 académicos italianos que quieren llevar el debate sobre el tema “sobre una base clara y realista” en un momento en el que hablamos de “revolución, máquinas que “piensan”, conciencia artificial, sustitución de personas”.
A la iniciativa de Walter Quattrociocchi y Enrico Nardelli, profesores titulares respectivamente en La Sapienza y Tor Vergata, se sumaron informáticos, filósofos, neurocientíficos, sociólogos y académicos transversales como Juan Carlos De Martin del Politécnico de Turín, Vittorio Gallese de la Universidad de Parma, Paolo Boldi de la Universidad de Milán, Andrea Orlandini, presidente de la Asociación italiana para la inteligencia artificial, Fabio Gadducci, presidente de Grin, la asociación de universidades italianas. profesores de informática.
“Explicar con precisión qué son realmente y qué no son estas tecnologías es un trabajo de alfabetización que forma parte integral de nuestro trabajo como investigadores y docentes”, explican los firmantes que, en un documento, alinean las cuestiones fundamentales de qué son los sistemas de IA, cómo funcionan y dónde estamos realmente, llamando la atención sobre un tema importante: “¿Los sistemas de IA generativos ‘lo entienden’? “Pueden escribir textos persuasivos, resolver ejercicios o mantener conversaciones complejas. Esto no significa, sin embargo, que entiendan lo que dicen”, explican los investigadores, añadiendo que estos sistemas “funcionan muy bien cuando el problema es similar a situaciones ya presentes en los datos de entrenamiento y cuando hay muchos ejemplos disponibles de los que aprender”. Por el contrario, se vuelven más frágiles cuando la información cambia rápidamente. La cuestión no es que a veces cometan errores, sino que estos sistemas producen respuestas plausibles sin tener un mecanismo interno para verificar su veracidad.
En cuanto a la Agi (Inteligencia General Artificial), que hipotéticamente se acerca intelectualmente a los humanos, los investigadores observan que “los actuales sistemas de IA generativa no presentan estas características. Son muy potentes para reorganizar la información ya presente en los datos, pero no construyen modelos del mundo en el sentido en que lo hacen los seres humanos”.
“Invitamos a la comunidad académica a contribuir activamente en esta labor de esclarecimiento y formación. Saber cómo funcionan estas tecnologías, cuáles son sus límites y cómo utilizarlas responsablemente es hoy una habilidad fundamental para todos los ciudadanos”, concluye la convocatoria.
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