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“En el papel, 2 de cada 3 italianos dicen saber qué hacer para envejecer bien. El problema es que, en la vida real, entre una buena intención y otra, sólo el 24% consigue mantener sistemáticamente comportamientos saludables como dormir mejor, comer sano, moverse más, estresarse menos”. Esto es lo que se desprende de la nueva encuesta deObservatorio Nestlé “Edad sin edad”el proyecto que analiza desde 2009 la relación de los italianos con la nutrición, el bienestar y los estilos de vida y que, desde 2024, ha ampliado su atención a las cuestiones de la longevidad. Con el aporte del coordinador científico, Giuseppe Fatati, nutricionista y presidente de la Red Italiana de Obesidad, y Patrizia Rovere QueriniDirector de la Unidad Operativa de Medicina General que se ocupa de la Salud Metabólica y el Envejecimiento en el Hospital Irccs San Raffaele y Profesor de Medicina Interna en la Universidad Vita-Salute San Raffaele de Milán, la nueva encuesta del Observatorio Nestlé tiene como objetivo promover una verdadera cultura de longevidad activa. El objetivo – leemos en una nota – es resaltar cuán esencial es adoptar estilos de vida equilibrados y centrados en el bienestar para mejorar la calidad de vida, hoy y en los años venideros y ayudar a comprender los obstáculos que dificultan su adopción en el día a día.

“Hoy no es conocimiento lo que falta, sino la incapacidad de traducirlo en la práctica diaria – observa Rovere Querini – El bienestar sigue siendo a menudo una intención más que un comportamiento concreto”. Fatati añade: “Desde hace más de quince años, con el Observatorio Nestlé, observamos la evolución del comportamiento de los italianos. La concienciación está creciendo, también lo vemos en nuestra actividad clínica, pero transformar los principios en hábitos consolidados sigue siendo un desafío. Esperamos que esta nueva encuesta pueda contribuir a difundir buenas prácticas para cuidar de uno mismo”. Respecto a la edición anterior del Observatorio, el cambio es evidente. En 2025 – informa la nota – los italianos redefinieron la vejez: más de la mitad se sentían más jóvenes que su edad, avanzando así el concepto mismo de “ser viejo”, incluso simbólicamente. En 2026, el tema es más concreto. Ya no basta con sentirse joven, hay que saber comportarse como tal. En definitiva, la longevidad deja de ser una idea y se convierte en una práctica diaria. Y aquí es donde aparecen las dificultades.

Más allá de 7 de cada 10 italianos ellos conocen las reglas de un dieta correcta envejecer con buena salud. La práctica, sin embargo, es otra historia: sólo un poco más de la mitad logra ser consistente, p.e. 1 de 4 admite que rara vez lo consigue. ¿Los frenos? Tiempo, costes, hábitos bien establecidos. “Los plazos ajustados y los ritmos de trabajo intensos dificultan transformar la teoría en práctica – comenta Fatati – Ir de compras es el primer verdadero acto de prevención: hoy podemos conciliar salud, gusto y rapidez, pero se necesita un mínimo de planificación”. Para más de la mitad de los encuestados, un estilo de vida saludable no está hoy al alcance de todos. Y el 46% cree que el entorno en el que vivimos influye decisivamente en nuestras elecciones diarias. “La longevidad – confirma Rovere Querini – se construye en las pequeñas decisiones de cada día, especialmente cuando estamos cansados ​​o fuera de la rutina. La fuerza de voluntad cuenta, pero debe estar respaldada por un entorno que facilite decisiones saludables”. A esto se suma el tema de la economía del bienestar, como recuerda Fatati: “Los servicios, gimnasios, programas nutricionales y soluciones digitales se concentran en las ciudades y tienen costos que no siempre son sostenibles”.

La salud es cada vez menos individual y cada vez más relacional. Casi el 95% de los italianos reconocen el impacto del estrés, 8 de 10 el de las relaciones, 9 de 10 El valor del apoyo emocional. Y hoy esto se traduce en acciones: 7 de cada 10 italianos declaran que son sus propios proyectos de vida los que los motivan a cuida tu salud. No se trata sólo de prevención: se trata de tener un motivo para sentirse bien. “Érase una vez – recuerda Fatati – los espacios públicos favorecían la interacción espontánea. Hoy, con el ritmo acelerado y las tecnologías omnipresentes, las oportunidades para relaciones significativas se reducen, aumentando el riesgo de aislamiento”.

Se desprende de la investigación lectura femenina fuerte: las mujeres son más conscientes de las cuestiones de longevidad y prevención. El 79% dice saber lo que significa comer bien para un envejecimiento saludable (en comparación con el 66% de los hombres), el 63% ha tomado suplementos en el último año para mejorar su salud futura (49% de los hombres) y el 45% indica que la familiaridad con las enfermedades es el principal motivo de preocupación (31% de los hombres). Una mayor atención conlleva también una mayor percepción de responsabilidad: para muchas mujeres, la longevidad ya es un proyecto activo, no sólo una meta. “Las mujeres – subraya Rovere Querini – viven más tiempo, pero a menudo con mayor fragilidad. Son más conscientes, pero siguen cuidando sobre todo de los demás, descuidándose de sí mismas”.

El observatorio registra que el87% de los italianos cree en el papel del estilo de vida y 6 de cada 10 lo considera tan importante como la genética. Y 1 de cada 2 personas está convencida de que nunca es demasiado tarde para cambiar. “Entre los 40 y los 50 años, todavía hay un gran margen de intervención sobre la calidad del envejecimiento – asegura Rovere Querini – No es necesario haber sido perfecto para construir una buena vejez”. Según el experto, los pilares siguen siendo los mismos: “controles periódicos, movimiento constante, alimentación equilibrada”. Pero eso no es suficiente. El sueño, la gestión del estrés y la calidad de las relaciones sociales juegan un papel determinante. Cultivar tus intereses, mantener tu mente activa y rodearte de personas con las que puedas compartir experiencias ayuda a proteger tu bienestar psicofísico con el tiempo. “La longevidad surge del equilibrio entre todos estos factores, no de una lista rígida de reglas”, señala. Hoy, “sabemos que una parte importante del envejecimiento saludable y activo depende de nosotros – concluye Fatati – Se trata de un cambio importante con respecto al pasado, donde se pensaba que la genética lo determinaba todo. Estamos pasando de una visión pasiva a una visión más activa, hecha de gestos concretos y de pequeñas elecciones positivas repetidas en el tiempo”. Y es precisamente en este espacio, entre conciencia y acción, donde se desarrolla el trabajo del Observatorio Nestlé “Edad sin edad”: ayudar a transformar el conocimiento en comportamiento, haciendo de la longevidad no sólo un objetivo compartido, sino una posibilidad concreta accesible a todos.

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